viernes, 20 de septiembre de 2013

...Y a aquel pueblo violento llegó una horda de pacifistas...

sábado, 14 de septiembre de 2013

Que la inspiración te sorprenda jugando

jueves, 5 de septiembre de 2013

Soy una especie de payaso razonante
Es muy humano ser inhumano

jueves, 29 de agosto de 2013

Uno es una güeva cuando piensa que lo es -aunque no lo sea-... aunque también pensar que uno lo es no siéndolo es un signo de que, al final sí es una güeva.

martes, 27 de agosto de 2013

Señorita: Reciba mi más sentido bésame

jueves, 8 de agosto de 2013

TDAH

No es que sea distraído. Es que me concentro en muchas cosas por breves períodos de tiempo

martes, 23 de julio de 2013

Los Azules

De todos los gallinazos, los que más le gustaban eran los azules... Y no es que los rojos estuvieran mal porque el rojo es el color del amor y de las comidas rápidas y eso... pero los azules... con ese brillo que les daba el sol y que les sacaba a la fuerza destellos de verde colibrí... Por eso sacaba la carne recién descompuesta de la nevera y se sentaba a alimentarlos, a disfrutar de la gracia de sus saltitos y de sus peleas fingidas al arrebatarse un tendón, un músculo, algún órgano esponjoso...

Lo otro era verlos volar. Pocas aves demuestran mayor suavidad, especialmente los azules, cuando el cielo cambia su habitual morado por el infrecuentísimo azul y solo atinan a aparecer con nubes de fondo, estas sí blancas desde siempre y hasta el fin de los tiempos.

Los azules... los azules.

lunes, 15 de julio de 2013

No tenía ánimos ni para ser pesimista

miércoles, 10 de julio de 2013


...Y frustré sobre ti todas mis volcaciones

sábado, 15 de junio de 2013

Deja todo ese futuro en el pasado.

viernes, 24 de mayo de 2013

Una frase profunda

!Qué hueco tan hondo!
Le gustaban los cisnes: su cuello largo de suave blancura. Le gustaba verlos en el lago, en los estanques artificiales, reflejados en el cristal del agua, y sobretodo las puestas de sol detrás de la forma misteriosa del cisne. Le gustaba el encuadre de los cisnes en su visión. Siempre están en el centro, pensaba. Cuando no hay centro todo está en el centro.  Y luego el sutil pataleo del cisne en el agua convertido en silenciosos desplazamientos, como barbera en mantequilla. Le gustaban los cisnes y las cisnas. Se consideraba a sí mismo el más apasionado de los cisneastas.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Todos sabemos todo de todos

miércoles, 1 de mayo de 2013

Desganado, hastiado, inapentente,

aburrido, cansando, harto...

Eran unos sinónimos...

Sin ánimos.

jueves, 18 de abril de 2013


-Oye, -le dijo halándole la manga de la camiseta- Te has parado en mi ego…

-Qué pena, no lo había visto

¿Cómo?, se preguntó, ¿es que no era lo suficientemente grande para verlo?

-Es que es muy grande…

-Ah… No fue mi intención.

-Realmente no es gran cosa, pero el asunto es que se demora mucho para curarse. La otra vez se demoró como un mes. Algunas veces ha durado años… 

-Ah, ¿Y no ha buscado de pronto uno más chiquito?

-Eso me han dicho varias veces, lo que pasa es que me gusta así grande, para poderlo mostrar. Viera usted, ya lo he llevado a varias exposiciones y me siento muy orgulloso de él. El problema es que entre más grande más frágil… ¡Y duele!, y tampoco puede uno deshacerse de él a la fuerza porque es peor. Más lucha por conservar su lugar. En el fondo, aunque es muy grande es como un niño. Lo único que necesita es que le soben la cabeza cuando se raspa las rodillas o se cae del triciclo. A veces hasta me río de él, es mi compañero desde hace muchos años. Debo tenerle paciencia. 

martes, 16 de abril de 2013

LA SELVA DE BALDOSA

La mujer pequeña, morena, vestida de leopardo, con tacones altos y plataforma. No sabía que existía esa combinación. Pensé que con los tacones era suficiente. Pero además tienen plataformas… bueno, pensé que la mujer tal vez, sin los tacones de plataforma sería muy bajita, tal vez no alcanzaría la altura de la taquilla del banco en el que estábamos haciendo la fila. Contemplo la falsa piel de leopardo, también la verdadera de la mujer. Medito. Viene a mi mente el hombre primitivo, el hombre de las cavernas que se vestía con pieles de animales. Pienso en la transferencia de poder del vestido. Ponerse una piel de leopardo podría significar muchas cosas: en principio, un signo de la habilidad para atrapar un animal de estos sin ser antes devorado. Un trofeo de caza. Un símbolo de la superioridad –al menos en una ocasión– del homo sapiens sobre la panthera pardus. El hombre que se ponía la piel gozaba de respeto. La mujer que se la ponía era la mujer del hombre que merecía respeto. Seguramente no era lo mismo ponerse una piel de mamut que una de leopardo o de mono o de bisonte… El traje del animal transmite las propiedades del animal. Y allí vemos, muchos siglos después –hace 4 millones de años que el homo erectus medra en estas tierras– a una señora haciendo fila en un banco que utiliza lo último en tecnología. Me doy cuenta de que la supuesta piel de leopardo es realmente una tela de algodón estampado –a la mujer le parece extraño que un desconocido toque su vestido para comprobar el material del que está hecho. 

Miro a los demás hombres de la fila para ver quién contempla a la leoparda: Hay bastantes, unos cuatro o cinco pero solamente dos, los especímenes más viejos, la contemplaban con una relativa atención. Es lógico, ellos están más cerca de la época en que se ponían los trajes originales de leopardo, aunque más lejos de la época de cazar leopardas en las filas de los bancos. 

La mujer transmite de manera inconsciente un mensaje felino: !No te acerques! o, acércate, pero debes saber que soy salvaje y puedo matarte. La fila avanza. La mujer llega a su puesto en la ventanilla blindada. Saca de su cartera, esta no de leopardo ni de culebra ni de animal, una tarjeta de plástico que pasa por un dispositivo lector. La cajera le entrega un fajo de billetes. La mujer mira disimuladamente a los lados mientras guarda su dinero en el bolso de piel lisa. Da las gracias a la cajera. Solo un observador entrenado, un etólogo como yo, puede darse cuenta del imperceptible gesto de temor de la cajera que le responde un “con mucho gusto” mientras se quita una pelusa de su camisa estampada de piel de zebra.


LOS BAÑOS


Que no les funciona el trinquete y uno está a la espera de que le abran. Trata de detener la puerta con una mano pero queda lejos, trata con el pie pero la posición resultante impide acometer la tarea. Aunque hoy he pensado algo diferente. Estar preparado para la apertura, recibir al huésped sorpresivo: ¡Hola!, con alegría, con un gesto amigable. Total ¿no es algo que todos hacemos? así nos veamos un poco estúpidos con los pantalones abajo, no como para una revista de moda. Aunque podría ponerse de moda siempre y cuando un personaje famoso, una Britney Spears digamos, se fotografíe para la portada de una revista en esa posición, coqueta, mientras tiene los calzones de Gucci abajo, sonriendo y haciendo un gesto de picardía. Entonces todos tomándose la misma foto para el Facebook.

La musicoterapia, ciencia joven o no tan joven porque todo lo joven resulta al fin milenario, ha descubierto que hay cierto tipo de música que ayuda a diferentes males o padecimientos. Se ha descubierto que la tocatta y fuga y algunas sinfonías de Vivaldi son buenas para la digestión. Para acelerar lo que –hemos aprendido en los comerciales de yogourt y en los de cereales– se llama tránsito lento. Así, existe un nuevo servicio, una nueva opción laboral en los baños públicos: el cantador de la digestión. Se trata de un hombre o una mujer –según se trate del baño de los unos o de las otras– que entona las arias correspondientes para un proceso eficaz: “El vals de la expulsión”, “Despedida”, “Que la fuerza te acompañe” (adaptación de la guerra de las galaxias), entre otras. Los clientes, agradecidos, dejan caer algunas monedas en un recogedor de basura que el armónico catalizador de la expulsión asoma en el espacio que deja la puerta con el piso, ese mismo que deja ver los pantalones caídos del cliente. Algunos clientes, incluso, llegan a aplaudir, no se sabe si por la interpretación musical, por una victoria más del hombre sobre el estreñimiento o por la situación general, toda vez que, como se sabe, el todo es más que la suma de las partes.

miércoles, 27 de marzo de 2013


Conocí un 1 cuyos 2 tenían un 3 por los 4 pues pensaban que los 4 seguían viviendo entre los 2

jueves, 14 de marzo de 2013


Un café espresso, una soda, un paquete de malboro rojo de diez… Acuérdate de mí. Se lo dijo como una súplica. Las veces anteriores lo habían dejado abandonado, con el pedido en la boca, ilusionado, pensando que su pedido iba a llegar, que era verdad, que era una ley, que al hacer el pedido se entendía que iba a ser dado, pero no había sido así. 

Las otras veces era solo un espresso. Ni siquiera consultaba la carta que en ese café parecía una especie de biblia, una especie de cuadernillo, de librillo, de cuajar… Una carta tan larga, con diseños tan profundos y filosóficos que uno se perdía entre tanta información. Le faltaba un índice, pensaba.

Había pedido un café espresso otro día. Se fue. Nunca se lo trajeron. Volvió al mes y a los cinco minutos de llegar le dijeron: su café… Qué velocidad –pensó–… solo cinco minutos, ¡y no he pedido nada!… Era el mismo café que había pedido un mes antes.

miércoles, 6 de marzo de 2013

FREO

Qué día tan freo; día entre frío y feo

FRÍO

Qué frío el que está-va-a-hacer-siendo...!

viernes, 1 de marzo de 2013


  Se sentó en el excusado. Sin libros o revistas para leer se ocupó de contemplar el rollo de papel higiénico que estaba encima del lavamanos. Azul. El lavamanos. Recordó a Faulkner: Si miras algo atentamente termina por volverse interesante. 
  
  Primero vio el rollo en conjunto —el bosque, no el árbol—, y notó que el extremo libre de papel se torcía diagonal sobre el rollo. Le pareció un bonito detalle, como en los hoteles en donde una camarera se ocupa, por una miseria, de cuidar detalles de ese tipo. Imaginó el papel higiénico de la casa de la camarera; no muy chick. Después enfiló hacia los detalles: el rollo estaba lleno de puntitos. Diseño, pensó. Y a continuación descubrió, como una revelación, como esas imágenes computarizadas que se ven al rato después de mirar a cierta distancia, que había flores. Papel higiénico con puntitos y flores diseñadas. Se alegró. Pensó en qué otras maravillas se esconderían detrás de la ceguera de la costumbre: la lavadora; cantaba su monótono y rítmico traqueteo. Compases de cuatro por cuatro: tac tac tac tactac tac tac tac... Tenía ya la banda sonora del papel higiénico; flores y tac tac tac… Celebró la luz —sutilmente oscilante, aunque más rápida que la lavadora— y salió del baño haciendo gestos de director de orquesta, guiando el tempo de la lavadora. Lo esencial es invisible a los ojos, se dijo recordando una de las miles de presentaciones de power point que había recibido de Johnbo.

domingo, 17 de febrero de 2013

¿Por qué alguien habría de odiarme?

¿Por qué alguien no habría de odiarme?

lunes, 4 de febrero de 2013

Mujeres

Es que hasta las feas son bonitas...!

lunes, 14 de enero de 2013

En vez de jugar al cien preocuparse

jugar al siem-pre ocuparse

martes, 1 de enero de 2013

La yuca frita es una de las formas de la felicidad
Soy la mejor versión de mi porque soy la única

martes, 25 de diciembre de 2012

Perdí mi cédula original.
Saqué un duplicado
Después de tener el duplicado apareció la original
Ahora tengo dos cédulas:

Tengo doble ciudadanía


No le quedó más remedio que acostarse en su cama mendigo size

ESTRELLA

Fugaz...

¿O no fugaz?

domingo, 16 de diciembre de 2012

El silencio es la plegaria del obsesivo

LA VENGANZA DEL JARDINERO

Sembró flores en todos los ceniceros a cambio de las colillas que arrojamos en su jardín
Ayer vi a la mujer de mis sueños.

Qué lástima haber estado dormido.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

A Susana Medina


Si los hoyuelos mataran...

sábado, 8 de diciembre de 2012

Después de responder todos los e-mails que su e-job requería, consultó el saldo de su e-card para hacer un poco de e-commerce en ebay en donde compró un e-book con el propósito de hacer un poco de e-learning. Apagó el computador y se fue para su casa el e-nano.

jueves, 6 de diciembre de 2012

TARDEANDO

Iba una psicosis caminando por la calle, entró a la tienda de la esquina, compró un paquete de cigarrillos, fumó un par y llamó por teléfono.

A los cuarenta y dos minutos llegó una neurosis recién motilada acompañada de una histeria conversiva en vacaciones y de una sociopatía que había acabado de llegar de Coveñas.

Allí estuvieron, pasaron la tarde, hablaron de sus cuitas y sus descuitas y al final cada una pagó su parte; la esquizofrenia tomó el dinero y les devolvió. Ellas partieron la devuelta y se fueron, las que podían, a dormir a sus casas.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Bendito seas tiempo que vas amellando las aristas de la memoria...

martes, 27 de noviembre de 2012

Que estar con otro no sea la negación de la soledad sino la afirmación de la compañía

lunes, 26 de noviembre de 2012

Por más mal que lo haga yo, lo hago mejor que el que no lo hace

ACTA

Orden del día:

!Despertar!
Triste el punto (.)  que desconoce el placer de la cursiva...

jueves, 22 de noviembre de 2012

Este frío si es de pura pica!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Ayer vi en la televisión la mujer más bonita del mundo (Hay múchísimas mujeres que son la mujer más bonita del mundo).

Es frustrante la belleza televisiva porque no es interactiva.
Una cosa es tener quien te escuche y otra cosa, mucho mejor, es tener a alguien que le guste escucharte. Eso es un amigo.
La manía es una rabia disfrazada de alegría
Hijueputiar al otro es una manera de humanizarlo

lunes, 19 de noviembre de 2012

Érase un caracol muy fuerte y molusculoso

NUEVO LIBRO, LANZAMIENTO

Después del Éxito de

Ami, el niño de las estrellas y
Ami regresa,

No se pierda el lanzamiento de este nuevo título, con seguridad un Best seller,

Ami... no me jodan!
Querido Dios:

El frío de ayer... sí comé mierda...

domingo, 18 de noviembre de 2012

LA OBRA MAESTRA


Después de varios años encerrado en su casa de playa alejada de la civilización, escribió quizá una de las obras más grandes de la literatura universal.  Eso le causó una gran felicidad por el esfuerzo, el deber cumplido y esas cosas. Después le contaron que el Quijote ya lo había escrito Cervantes y eso le quitó un poco su felicidad por el deber cumplido, el esfuerzo y esas cosas.

FRÍO

Este frío que parece hecho de aposta para congelar las narices
este frío inventado para multiplicar la soledad, cocinar resfríos y estrangular gargantas.

Este frío que se ríe con dientes helados de la torpeza inmóvil de la chaqueta y propina solitarias caricias on the rocks...

Sé que lo merezco.
En otro tiempo fui esbirro del diablo, calderero
y pago este karma sin bufandas, desguantado,
bufando de frío.



sábado, 17 de noviembre de 2012

AVISOS PARROQUIALES

El título de la entrada lo ha dicho casi todo: Lo del blog de chistes, quiere decir, como aparece en una de las columnas de este blog (las propagandas se diría, los "gadgets") que este blog tiene un ¿hermano? ¿hijo? o un conocido al que se le atribuye paternidad o maternidad, y que trata exclusivamente de los chistes de este autor. El vínculo es : chistesblogcutorio.blogspot.com

En rigor -le escuché decir a un psicoanalista-, nadie se inventa un chiste. El chiste es un producto del inconsciente. Lo que sí hace el que se los arroga es darle un "ropaje" de coherencia. Toda esta explicación es innecesaria a la hora de disfrutar -o de desdeñar- los chistes del blog.

Lo otro es que el blogcutorio tiene una nueva opción que es seguirlo por correo. Esto evitará, en estos tiempos de altas velocidades tomarse el tiempo de visitar el sitio. Nos gusta que lo visite pero no moriremos si no lo hace, así que está esa otra opción. Hay dos personas a las que les llega el blog por correo y parece que lo leen...

Nada más.

martes, 13 de noviembre de 2012

Le he dicho a la señorita que le ponga $4.000 al celular. Se los puso. Hablé dos vecesitas y media. Se acabó. Olvidé decirle que no acostumbro ponerle Extra.
Amor a la menos uno

lunes, 5 de noviembre de 2012

Caperucita Roja siempre vendrá a cuento

domingo, 21 de octubre de 2012

Estoy pensando en voz alta;

Estoy pensando en vos alta.

sábado, 20 de octubre de 2012

Una cebolla rodando por la loma del Escobero. Se cayó de un camión lleno de verduras. Sola, empujada por la ley de la gravedad... hasta los que hacen llorar lloran de vez en cuando.

martes, 16 de octubre de 2012

… Y pasaron unas señoras que parecían de verdad…

domingo, 14 de octubre de 2012

Iba al psicoanálisis a divanearse los sesos

jueves, 4 de octubre de 2012

LA ALMOHADILLA DACTILOGRÁFICA

Me pregunto por qué los fabricantes le pondrán un nombre a los objetos y los vendedores y los consumidores, como quien dice el vulgo, les llamamos de otra forma. ¿Por qué ese desacuerdo entre unos y otros? No debería primar la forma en que la mayoría de las personas nombran las cosas?

Me explico. Hace unos días necesitaba un huellero. Estoy seguro de que si usted vive en Colombia usted sabe qué es un huellero. Usted va a la papelería y le dice a la señorita : "Me hace el favor y me da un huellero?" La señorita, o el señor, le pregunta a su compañero de mostrador : "Gabriel, tenemos huelleros? y Gabriel responde "¿huelleros?, yo creo que sí". Va y lo busca y uno compra su huellero, pero cuando lee el empaque dice : "ALMOHADILLA DACTILOGRÁFICA", sin duda un nombre mucho más técnico y de más alcurnia, pero que no se utiliza en el habla del ciudadano de a pie.

Estoy seguro de que si uno va a la papelería y pregunta si tienen almohadillas dactilográficas, el dependiente hará una cara de sorpresa y dirá "una qué?!", eso en el caso de los dependientes medianamente interesados en hacer su labor de una manera más o menos eficaz, porque otros, siquiera sin parpadear dirán "aquí no vendemos de eso" o un simple, tajante e indiferente, No.

Otro caso será el de los fabricantes. Usted va a la fábrica y le pregunta al portero o a la recepcionista, "venga, en esta fábrica hacen huelleros? Con la misma cara de desconcierto le dirán "¿qué cosa?" o según el humor del dependiente de turno, " ¿huelleros, qué es eso?, no jóven (o señor, o mi amor, según el estilo) aquí lo que hacemos es Almohadillas Dactilográficas", y este enunciado irá acompañado de un gesto de alcurnia y de sapiencia acordes con la expresión.

¿Qué pasa? ¿por qué ese desacuerdo? por qué no nos ponemos de acuerdo en llamar al objeto de una u otra manera y así evitarle una dolorosa crisis de identidad?. Estoy seguro de que no solamente sucede con las Almohadillas dactilográficas sino con otro montón de objetos que los fabricantes bautizan de cierto modo y nosotros, el vulgo ignorante insistimos en llamar con otros nombres más prosaicos.

Prometo buscar más ejemplos y darlos a conocer para resolver este problema que es el culpable de que yo no duerma por las noches.

EL PODER DE LOS COLORINES

Póngase usted a evitar deliberadamente el consumo de productos con colorines, me explico. Existen un montón de cosas que tenemos que consumir para conservar nuestra vida en el sentido más básico, más orgánico de la palabra. Mejor dicho, hay que comer y beber y... bueno, todo lo demás. Pero cuando uno se pone en la tarea de consumir solamente lo esencial, se empieza a dar cuenta de la seducción que ejercen los colorines sobre nuestra psicología.

Yo ando en esa tarea -es posible que solo me dure un par de semanas yo qué sé- pero, al buscar un poco de agua en la tienda de una bomba de gasolina (estación de servicio como dicen ellos), que por supuesto tiene que ser agua de botella porque de la canilla no es posible, me empiezo a sentir atraído por el rojo de la coca-cola, y empiezo a mirar todos los empaques : los "Skiters", los "Sparkies", los... y me doy cuenta de que parte de mi necesidad sentida de consumir estas cosas está propiciada por los colores provocativos en que están envasados o empacados.

Pienso en los niños, en la atracción que generan los colores a nuestro espíritu. Se siguen aprovechando de eso. Cuando miraba en la tienda mencionada los empaques, me preguntaba, si estuvieran empacados en papeles blancos, así como empacaban ciertos productos en las farmacias, será que uno sentiría esa necesidad de consumir esas cosas? Yo creo que no.

Otra pregunta es, cuando estamos tomando coca-cola, o comiendo "Skitters", o tomando "Club Colombia "Dorada" qué es lo que estamos tomando y comiendo?. Con seguridad algo más que cebada, azúcar y (quién sabe de qué está hecha la coca-cola). Estamos consumiendo una imagen, quizá aunque no nos demos cuenta de manera muy consciente estamos consumiendo toda la historia de la coca-cola, la de la cerveza... todas esas imágenes a las que se han asociado esos productos.

Para mi es claro que no estoy diciendo nada nuevo, pero es interesante cuando uno se pilla esas cosas, no porque se las han dicho sino porque tiene la experiencia de ello. Es una cosa profunda que ya otros han dicho y que los vendedores de cosas saben muy bien. Consumimos imágenes, ilusiones.

Es un consumo de ilusiones en el que prima esa psicología arcaica de la incorporación oral, mejor dicho, de la lógica de que al comer aleta de tiburón vamos a ser buenos para nadar, o que, como no está demostrado que a los tiburones les da cáncer pues a nosotros tampoco. Hace parte de nuestra naturaleza, de una de las formas de funcionamiento de nuestro psiquismo.

lunes, 1 de octubre de 2012

Era este un escritor de profesión que llevaba muchísimos años escribiendo, y decía : eh avemaría, lo que yo he escrito no está escrito!

sábado, 29 de septiembre de 2012

Etiqueta en la sopa

En la sopa se veía algo descuidado, su porte no era para nada envidiable, su postura dejaba mucho que desear. Todos los demás ingredientes lo llamaban a sus espaldas desgarbanzo.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Nunca antes mujer tan hermosa había recorrido el pasillo de un Boeing 747 empujando el carrito - bandeja. Todos los pasajeros (hombres) estuvieron de acuerdo en llamarla la Aerohermosa.
Era de esos que tira la frase y esconde la boca

lunes, 10 de septiembre de 2012

La profesora pidió que hicieran dibujo libre. 

La mayoría de los dibujos decidieron abandonar el aula.

jueves, 6 de septiembre de 2012

En el romance era intenso, apasionado, totalmente connmovedor.

Era 

Romantisísmico

martes, 4 de septiembre de 2012

No estoy maníaco, estoy exultante
No estoy histérico, estoy seductor, expresivo

viernes, 31 de agosto de 2012

Me siento como una balanza en un jardín infantil

sábado, 18 de agosto de 2012

Recomendaciones para asmáticos

Querido amigo asmático : le recomendamos hacer ejercicio, no porque se le vaya a quitar el asma -eso tal vez nunca sucederá- sino para que pueda recolectar, como un delfín, oxígeno para los dos días siguientes.

Atentamente,

Santiago Trujillo
Asmático Profesional

jueves, 16 de agosto de 2012

Especializaciones

En el momento me encuentro haciendo un master en pillarme el agua tibia
Acuden a mi olvido tus palabras...

miércoles, 15 de agosto de 2012

CREDO COSMOGÓNICO - SINCRÉTICO

Creo que provenimos de unos monos extraterrestres que evolucionaron para reencarnar, morir, resucitar, e ir al cielo.

lunes, 13 de agosto de 2012

Se me estaba pixelando tu recuerdo...
..Empegotando las penas en mantequilla de maní...

domingo, 12 de agosto de 2012

Bendita sea Dios

lunes, 25 de junio de 2012

Érase una güeva miedosa y atea de sí misma...

lunes, 18 de junio de 2012


El cigarrillo es ese etcétera al que recurro cuando ya no sé que más hacer.
En vano intentaba recordar los personajes del sueño. Se había despertado antes de que pasaran los créditos.

jueves, 14 de junio de 2012

!Ay...!


En algunos momentos sentimos que para aliviar las cargas, presiones, miedos e incertidumbres de la vida, debemos chillar un conmovido ¡Ay!. Y sentimos que ese ¡Ay! debe ser dirigido a algo o a alguien que pueda, como el Chapulín Colorado, venir a salvarnos. Yo me pongo en eso, pero ningún ¡Ay! dirigido parece lograr su fin:

¡Ay!... (¿quién?)

¡Ay...!...  ¿Dios?
¡Ay...!... ¿Pachamama?
!Ay...!... ¿mamá?
...¿papá?

Ninguno surte el efecto esperado. Intento otras variaciones:

¡Ayy... Santiago…! (más o menos)

Solo me queda una posibilidad:

¡Ay...

...jueputa…!

miércoles, 13 de junio de 2012

RESTANDO

Me puse a restar.
 Primero tomé lo que creía que era uno
‒¿1 = yo?‒

Le resté la necesidad de hacer para ser
Después le resté el tabaco,
el café,
con un gran esfuerzo sustraje internet...

Y el teléfono
Y las fantasías de estar con alguien;

Saqué la leche de la ecuación,
Y un largo talonario de quejas.

También la golosina de la depresión
Y el rabioso chocolate de la emoción.

Fui restando esas cosas, tal vez unas más
Y al final quedó cero.

Eso soy. Cero, ni a la derecha ni a la izquierda
Simplemente cero,
cero al co(n)ciente

martes, 22 de mayo de 2012

Había una tierra en la que nunca había llovido... y sus habitantes no sabían qué era la lluvia.

Había una tierra en la que siempre había llovido... y sus habitantes no sabían qué era la lluvia.

domingo, 4 de marzo de 2012

Oír música es como ver televisión pero con el corazón

viernes, 3 de febrero de 2012

Antier soñé
que pasaba un semáforo en rojo.
En el sueño de ayer
me llegó la fotomulta

martes, 24 de enero de 2012

Tan bonitas las cosas bonitas y tan feas las cosas feas… (exceptuando las feas que son bonitas y las bonitas que son feas…)

miércoles, 18 de enero de 2012

TELEFONOS INTELIGENTES... Y CON VOLUNTAD

Ayer a eso de las 11:00 p.m. estaba leyendo un libro. Por algún motivo que no recuerdo alcé una mano y tiré al suelo una lámpara que estaba mal pegada a la cabecera de la cama.

Me levanté. Me senté, y comencé a oír un pitido suave, casi inaudible pero inconfundible; se trataba del tono de un teléfono mientras espera ser contestado. El tono que escucha el llamante mientras le contestan. Pero si en la habitación no hay teléfono, me dije algo sorprendido. Así que agucé mis oídos. Lo que vino después fue la voz de una persona: Aló?... Aló?... Todo me pareció misterioso en ese momento. Dije ya que eran las once de la noche y el silencio permitía oír cualquier cosa, hasta las voces silentes de la mente…

Noté que los sonidos provenían de mi bolsillo, así que empecé a auscultarlo con curiosidad pero también con algo de afán, no fuera que la voz se aburriera del silencio y colgara. Podría estar en el umbral de otra dimensión, de una experiencia paranormal o para-nada-normal.

De mi bolsillo no solamente emanaban ondas sonoras; también lo vi, ondas-partículas visibles; una luz al final del túnel de mi bolsillo.

Lo que siguió, fue terrenal. Se trataba del celular, que, por alguna extraña razón se marca sin que dedo alguno intervenga en el milagro; quizá un pliegue del pantalón suplante los apéndices digitales, quizá un pedazo de barriga apriete los botones contra el muslo, el caso es que los celulares se marcan solos, y no es poco frecuente. Alguna vez me llamó el celular de un profesor amigo y sólo se oía de fondo una canción en francés de Charles Asnavour… la boheme… la boheme… ¡Aló?! Musitaba yo del lado de mi célula. Colgué. A los pocos minutos volvió a sonar: ¿Aló profesor? Y ya casi con esa angustia absurda que provoca la incomunicación: ¡Profesorrr…..!, chillé suplicante. Nada… y así otras dos veces hasta que decidí tomar la ofensiva y marqué a su número. El celular, receloso, seguramente acalló su timbre. ‒si pueden marcarse solos por qué no van a poder ahogar el timbre que anuncia una llamada…‒ y no pudimos hablar.

Pero esta vez fue diferente, mi celular marcó y yo lo sorprendí cuando ya había entablado comunicación con su homólogo y con su dueño. Aló… alóooo, cambiando paulatinamente el tono que comienza desde el convencional ¿Aló? Que es como una pregunta, y siguiendo con un Aló in crescendo que se aproxima a la desesperación, mezcla de curiosidad e incertidumbre, hasta llegar a un recio y militar ¡ALÓ! que ya es rabia y es orden de que la otra voz se haga presente con su tono, su timbre y su mensaje.

Creo que en ese momento atrapé el celular y vi a quién estaba llamando: el nombre, Andrés, acompañado del dibujo de un telefonito verde intermitente. Ahí tomé la voz cantante, o la voz llamante: ¡Quiubo Andrés…!, sacándolo así de la agonía que seguramente ya empezaba a agobiarlo, y seguí sin esperar ninguna respuesta, a ¡felicitarlo por su cumpleaños!. En ese momento caí en cuenta de que mi amigo estaba de cumple años; ya lo había felicitado a través de un click por las red social que compartimos, y eso me pareció tan maravilloso, tan casi milagroso…! Felicitar a alguien por teléfono, cuando, en primer lugar mi memoria olvida sistemáticamente los cumpleaños de mis amigos, cuando, en segundo lugar evito los contactos sociales, cuando, en tercer lugar… no me acuerdo.

La verdad es que al final de mi pequeño discurso cumpleañero, mi interlocutor, agradecidísimo por el gesto me preguntó que quién era yo… Fulano de tal, le dije, le conté la misteriosa historia del celular autosuficiente y apuntalé un par de observaciones sobre los cumpleaños, la vida y el movimiento de los astros.

En el resumen de la experiencia decía: primero, que se marque, segundo, que me dé cuenta, tercero, que sea a alguien que está cumpliendo años… un sartal de coincidencias para un evento relativamente cotidiano. Milán Kundera decía que entre más coincidencias más significativos eran los sucesos….

sábado, 14 de enero de 2012

Cuando uno sonríe está tomando la vida en serio
La vida es un tratamiento que nunca termina

viernes, 13 de enero de 2012

Esta insabedumbre...

jueves, 29 de diciembre de 2011

HOY EN EL TEMA DEL DÍA… ¿SU OPINIÓN?

Hoy quiero hablaros sobre los programas de radio. Particularmente del que transmite Julio Sánchez Cristo en las mañanas. El tema es los oyentes que llaman a dar sus opiniones.

Yo nunca he llamado a una emisora. Bueno, ahora que lo recuerdo sí he llamado. Dos veces. La primera vez tenía quince años y llamé a pedir una canción a Veracruz Estéreo (una emisora local). La persona que contestaba las llamadas no tenía el carisma y la emotividad del presentador. Contestaba de afán, como de mala gana y decía en tono seco que la canción se iba a demorar. La segunda vez, tenía un poco más de edad y llamé a La Voz de Colombia (bésameee…)(otra emisora local) a dedicar una canción a mi novia. Me pareció que la mezcla del mensaje amoroso de cumpleaños y el medio escogido, podrían generar un complejo efecto cómico-afectivo. Así fue. También sirvió para reconciliarla a ella con la música de peluquería pero ese es otro cuento.

Dos llamadas, dos canciones (parece el título de una canción). Pero nunca he llamado a ningún programa radial a dar una opinión sobre nada. Alguna vez lo intenté en un programa televisivo pero no pude comunicarme. Y es precisamente, sobre este asunto, la dificultad de comunicarse con los programas radiales y el uso que hacen los oyentes del espacio cuando logran comunicación.

Yo llamé una vez a un programa; mi criterio estadístico sobre esa base no sería confiable, pero sí he escuchado en muchas oportunidades que los oyentes se quejan de la dificultad para comunicarse con el programa ¡Es un milagro! Dicen algunos; ¡por fin lo logré Julito, llevo más de dos meses tratando de comunicarme con ustedes y no he podido! Las personas experimentan una emoción parecida a la de un náufrago cuando ve un barco que viene a rescatarlo.

Bien. Es comprensible la dificultad para comunicarse con un programa radial que tiene mucha audiencia. En el caso de los programas de poca audiencia, los que celebran y se ponen eufóricos con las llamadas son los locutores y presentadores: ¡una llamada! ¡por fin!!creíamos que solo nos escuchábamos a nosotros mismos! Y alientan al oyente para que hable más, aún cuando se percibe que ya quiere colgar, que tiene que comer, dormir o trabajar “pero venga, cuál es el afán, ¿y cuál es su comida favorita?” Hasta quieren ofrecerle regalos para que no se vaya; que espere hasta que el proceso de una rifa improvisada se haya llevado a cabo. Ya después de mucho rato de tener al oyente como rehén telefónico, uno de los presentadores del programa dice: “bueno mamá, no te quitamos más tiempo, sigue con tus oficios” y la mamá: “bueno mijo, pero por favor no me obligue más a llamar allá”.

Es claro que el caso de la W es el contrario. Dicen que alguna vez llamó al programa la mamá de Julio Sánchez: “Julito no me cuelgue, cómo es posible que ustedes…” ‒Gracias, por su opinión, tenemos otro oyente en la línea, dice el señor Sánchez con su voz cavernosa y amable de locutor. No. No es posible darle tanto tiempo a los llamantes. El tiempo de las llamadas es inversamente proporcional a su cantidad.

Pero hablemos sobre un señor que llama y que que ha estado varios meses intentando comunicarse sin suerte. Finalmente lo logra: “Julio, llevo tres meses tratando de comunicarme, realmente es un milagro…” ‒¿El disco del año…? lo interrumpe Sánchez. Y este oyente, que lleva tantas horas de espera al teléfono, perdiéndose sus programas de tv favoritos, ayunando, marcando una y otra vez cuando el teléfono se cuelga por la larga espera; este oyente cuyo sueño más preciado, y al parecer, cuya única ocupación es llamar al show radial y que ha preparado en su mente la intervención más ingeniosa, la más afectuosa, la más vehemente que ha sido capaz, regala a la audiencia de todo el país con un avergonzado “no sé”. Como era de esperar, ante la avalancha de llamadas telefónicas es despedido con un “hay otro oyente en la línea…” Y ya. Hasta ahí llegó la llamada del sufrido oyente de la radio. No sé si alcanza a decir otra cosa, o se ha quedado petrificado como los héroes que miraban a la medusa a los ojos.

Rogelio, que así llamaremos a nuestro oyente, ha caído en el olvido absoluto. Rogelio, que soñó con caerle bien a Julito y sentirse amado con sus preguntas: Dónde vive, que hace, cuántos años tiene, de quien es hincha… etc... Ese Rogelio, que quería quedar repujado en la memoria de Julito y del país y solo ha atinado a decir “no sé” porque no se le pasó por la cabeza que le fueran a preguntar por el disco del año cuando él no escucha música.

Viene una pregunta a mí: ¿!Es qué no sabía cuál era el tema del día!?, ¿es que se trata de un fiel oyente que no oye el programa?, ¿no es un oyente sino un llamante? ¿será que su ocupación es llamar a uno y otro programa radial para responder lo que le preguntan aunque no lo sepa? ¿qué hay en la cabeza de este tipo? ¿una necesidad de escuchar su nombre en la radio y de que otros lo escuchen?

Una hipótesis que tengo en mente, para no denostar las capacidades mentales y sociales de nuestro amigo es que estaba esperando en el teléfono desde el tema del día anterior. Estaba preparado para dar su sesuda opinión acerca del matrimonio de la fiscal con el político y a cambio le preguntan por el disco del año ¿Pero qué engaño es este? Se preguntaría Rogelio quien, sumido en lucubraciones sobre las relaciones entre la justicia, el delito y el amor, no guardó espacio para los discos del año y no atinó a decir, como el despierto telefonista anterior, “los 14 cañonazos”.

Ese otro telefonista que, en cambio, destapará ese día una botella de champaña, presumirá con sus amigos sobre la llamada, se sentirá como un héroe nacional si su disco termina siendo uno de los elegidos (si es que la pregunta tiene ese fin), grabará el programa de radio y lo guardará como un tesoro en un lugar cercano al computador para felicitarse a solas con tono de inmortalidad: “14 cañonazos bailables…”, como un poeta, como un Martin Luther King, como un Pablo Neruda, un Churchil... “14 cañonazos bailables…”

En serio. Por qué esperar tanto para llamar a un programa radial, que le pregunten a uno cualquier cosa y ni siquiera poder contestarla? ¿era una llamada equivocada? El tipo estaba llamando a una carnicería o a una compañía de seguros y le preguntan cuál es el disco del año? ‒No sé, señor, yo lo que necesito… y le cuelgan sin darse cuenta de que salió al aire?.

Realmente no entiendo. Para solucionar este misterio lo viviré en carne propia. Llamaré a la emisora e intentaré (no sé si lo logre) formarme una opinión sobre el tema del día, sea el desarme nuclear o los implantes mamarios de una modelo. Aunque me gustaría, para comprender el fenómeno, que la pregunta del día fuera ¿por qué llaman los oyentes al programa?

Tenemos otro oyente..

lunes, 26 de diciembre de 2011

CONDORITO Y YO

Hace muchos años escribí una defensa a Condorito. Se habla muchas veces en tono de queja sobre este emplumado personaje. La revista que protagoniza se ha utilizado como paradigma de la mala o la escasa lectura: “No lee sino Condorito”. Bueno, eso hace unos diez años porque Condorito, aplastado por las botas plásticas de los “power rangers” y de otros bichos de habla inglesa ha sido olvidado. Ignoro si los jóvenes de hoy en día tienen idea de quien sea Condorito.

Para mí Condorito es y ha sido siempre un personaje entrañable, podría decir que hasta un amigo si cierta parte de mi personalidad no insistiera en que un personaje dibujado ‒no diré un comic‒ no puede ser amigo de nadie. Sea. Digamos que Condorito es un símbolo, una representación de algo muy querido.

Cuando yo estaba pequeño, Condorito era toda una institución en mi casa. Creo que pocas cosas son compartidas por todos los miembros de una familia: a algunos les gusta Coveñas, a otros no, a algunos la mermelada, a otros la mantequilla… pero en mi casa Condorito era querido por todos con igual devoción: mi papá, mi mamá y mis hermanos. Cuando llegaba una revista del plumífero personaje tenía que rotar obligadamente de uno a otro de los miembros de la familia y era toda una suerte, supongo, ser el primer favorecido, aunque de todas formas ser el último o el penúltimo implicaba la espera que aumenta el deseo.

No se trataba de una cosa solo para niños, como son las revistas que tienen ese propósito definido (no conozco muchas revistas de ese tipo). No. Condorito era tan digno del “jefe natural de la familia” como se calificaba a sí mismo mi padre como para mi madre y todos los hijos. Era todo un placer leernos mutuamente los chistes; mi madre disfrutaba que se los leyéramos, y se reía, no con una risa falsa para demostrar cariño a sus vástagos sino con una risa franca de adulto (y niño al mismo tiempo). No hay cosa más sublime que la risa de una madre y Condorito se prestaba con dignidad a ese propósito.

Condorito no era solo chistes. Condorito era todo un mundo: Pelotillehue, el Hocicón, Buenas Peras, esos cocodrilos entrando o saliendo de las basureras, El Bar el Tufo, Tome Pin y haga Pun... No era solo cumplir en la última viñeta el milagro del chiste con un ¡plop! que tal vez se convirtió en una expresión universal en Latinoamérica, o sentir esa especie de decepción cuando la historia terminaba en un “exijo una explicación”; leer a Condorito era meterse en su mundo, un mundo muy parecido al nuestro y, como lo han anotado en una página de internet, muy diferente a los fantásticos monicongos de Disney en cuyos escenarios quizá no hay restaurantes como el Pollo Farsante en donde las moscas gravitan alrededor de la comida de un comensal emplumado que no va a pagar la cuenta.

Era imposible no amar a Condorito. Es como cuando viene a vivir alguien a la casa y cuenta con el patrocinio y el cariño de los padres. Se termina amando, y los niños, ‒yo era un niño cuando conocí a Condorito‒ son expertos en ese arte.
Así que no venga nadie a meterse con Condorito, a rebajarlo porque no es una lectura larga, ardua y enseñosa. No me vengan con la perversión de que para Ser hay que leer a tal o a cual, por lo general tales o cuales extranjeros.

Condorito, siendo un Cóndor, símbolo de los Andes, era todos los hombres: astronauta, mafioso, médico, ladrón, cocinero, abogado… En un momento era millonario y en otro mendigo. No había oficio, ocupación, que Condorito no encarnara: cura, dentista, barbero, músico, empresario, hasta político, y siempre, a través del chiste, revelando los vicios, no sé si las virtudes de los hombres. Quizá la virtud de Condorito era seguir viviendo, como su personaje habitual, un “huaso” chileno, que vivía en la pobreza, en la amistad, en la enemistad, en el amor (era imposible no embelesarse con Yayita), en esa forma, no sé si ideal, pero en la que viven muchos latinoamericanos y muchos hombres del mundo.

Se habrá notado que utilizo el pasado en alguna parte para referirme a Condorito. Es triste, pero en lo que a mí respecta, Condorito se murió con Pepo. Este, antes de morir vendió los derechos a una compañía Televisa etcétera, y, aunque Condorito sigue apareciendo en las revistas y las revistas se siguen vendiendo, aunque menos, en las filas de los supermercados y en los puestos de revistas, Condorito no es el mismo. Es como si hubiera padecido alguna enfermedad que hubiera minado su capacidad para hacer chistes.

Hace quizá un par de años, en la fila de un supermercado se me dio, mientras llegaba a la caja, por abrir una revista del entrañable arquetipo y ¿qué me encuentro? Que las viñetas del anaranjado personaje ya no contienen ningún chiste, sino unos pálidos remedos de chiste que no sé si harían reír a un niño, o por lo menos no a un niño inteligente. Diría un hipotético niño hoy: ¿y este es el famoso Condorito? Creo que no leería más de una página.

Así es. Condorito ha muerto, aunque como dicen por ahí en las películas y en frases bajadas de internet, vive en nuestro recuerdo. Todavía hay revistas viejas por ahí de cuando Condorito era Condorito, de cuando hacía reír y de cuando era querido. Ahora es, junto con Pepe Cortisona, Don Chuma, Tremebunda, Comegato, y Huevoduro una especie de poseso que ha prestado su cuerpo al espíritu de un estúpido. Ahí ya no hay nada.

En fin, quería, por estos días en que se han cumplido 100 años del nacimiento de Pepo, padre y madre del inefable Condorito, compartir con el mundo mis recuerdos y emociones asociados al personaje que más he leído, dolerme por su muerte clínica y el mantenimiento de sus pulsaciones merced a fríos aparatos desprovistos de un mínimo de ingenio pero también homenajearlo en el Centenario de su creador.

Así que, a Condorito y a Pepo, que descansarán en la gloria de un Dios de Pelotillehue, un sentido y sincero ¡Plop!

martes, 12 de julio de 2011

LEYENDO EL PERIÓDICO

Yo no soy periodista. En mi fantasía me veo siendo periodista y escribiendo artículos para el periódico o para revistas. También me he imaginado siendo escritor, ingeniero, psiquiatra, diseñador y un montón de cosas. Lo que hago lo hago más o menos y no voy a decir qué es.

No me gusta el periódico. No siempre. Me parece demasiado doloroso para estarlo leyendo a diario: chanchullos, tragedias, asesinatos, robos, pobreza…
Hoy hice el ejercicio: La primera plana muestra los temas antedichos: Un barco se inunda y mueren muchas personas, a un señor le trasplantaron las dos piernas, se gestan componendas políticas oportunistas, las acciones de la petrolera se congelan (a propósito, en el fondo de sus gráficas muestran una iguana, será para decir que son muy ecológicos? Deberían ser honestos y decir que el petróleo no es muy bueno para el medio ambiente pero qué le vamos a hacer, la costumbre, los intereses…)
Me pone feliz que pongan bicicletas gratuitas en la calle para que los estudiantes se transporten y tal vez puedan contribuir a alargar unos segundos la vida de la iguana de la petrolera.

Después de lo de las bicicletas, que me emociona mucho, paso a ver que asesinaron a un líder. La emoción se convierte en tristeza por la brutalidad. Brutos con pistola.

Al final leo un artículo de Eduardo Escobar: “Miserables prejuicios”. Solo quería decir que es muy estimulante leer un buen escritor. Hasta dan ganas de escribir. Y piensa uno que no todo es muerte y exhibicionismo.

¡La gente inteligente es tan escasa!, la gente ingeniosa, la gente con humor…. La mayoría de las páginas del periódico hacen referencia a lo que pasa, pasó o pasará, pero se cuida muy bien de dejar la inteligencia de lado.

miércoles, 22 de junio de 2011

EL ---- QUE CANTA

No se si habéis tenido la experiencia de trabajar en una oficina en donde hay varios homo ¿sapiens? y depronto uno de ellos, en mi caso una tía, que tiene unos audífonos se pone a cantar?

Es una de las experiencias más enervantes que conozco. Y tiene sus agravantes:

1. La persona no es muy consciente de que está cantando y balbucea unos tonos casi siempre, por lo general, terriblemente desafinados.

2. La persona (o victimaria) no sabe cantar, y fuera de que balbucea intermitentemente ciertos gemidos que no llegan a ser palabras no llega a alcanzar una coherencia armónica.

3. "Canta" un género musical que a uno no le gusta o que detesta.

Esta experiencia tiene un carácter particular y es que uno, o por lo menos yo, no me atrevo a decirle a una persona desconocida que deje de torturar a los demás con lo que ella cree que es un canto. Pero es más particular que cuando se queda callada uno espera a que vuelva a rebuznar para morirse nuevamente de la rabia. Y es que en el intervalo silencio - cacofonía uno alberga la esperanza de que finalmente va a quedarse callada porque se ha cansado, nunca porque vaya a ser consciente del mal que hace a la humanidad y a la comunidad laboral.

lunes, 20 de junio de 2011

Tal vez es la falta de miedos reales lo que nos tiene aterrados con tantos miedos imaginarios