jueves, 14 de marzo de 2013


Un café espresso, una soda, un paquete de malboro rojo de diez… Acuérdate de mí. Se lo dijo como una súplica. Las veces anteriores lo habían dejado abandonado, con el pedido en la boca, ilusionado, pensando que su pedido iba a llegar, que era verdad, que era una ley, que al hacer el pedido se entendía que iba a ser dado, pero no había sido así. 

Las otras veces era solo un espresso. Ni siquiera consultaba la carta que en ese café parecía una especie de biblia, una especie de cuadernillo, de librillo, de cuajar… Una carta tan larga, con diseños tan profundos y filosóficos que uno se perdía entre tanta información. Le faltaba un índice, pensaba.

Había pedido un café espresso otro día. Se fue. Nunca se lo trajeron. Volvió al mes y a los cinco minutos de llegar le dijeron: su café… Qué velocidad –pensó–… solo cinco minutos, ¡y no he pedido nada!… Era el mismo café que había pedido un mes antes.

miércoles, 6 de marzo de 2013

FREO

Qué día tan freo; día entre frío y feo

FRÍO

Qué frío el que está-va-a-hacer-siendo...!

viernes, 1 de marzo de 2013


  Se sentó en el excusado. Sin libros o revistas para leer se ocupó de contemplar el rollo de papel higiénico que estaba encima del lavamanos. Azul. El lavamanos. Recordó a Faulkner: Si miras algo atentamente termina por volverse interesante. 
  
  Primero vio el rollo en conjunto —el bosque, no el árbol—, y notó que el extremo libre de papel se torcía diagonal sobre el rollo. Le pareció un bonito detalle, como en los hoteles en donde una camarera se ocupa, por una miseria, de cuidar detalles de ese tipo. Imaginó el papel higiénico de la casa de la camarera; no muy chick. Después enfiló hacia los detalles: el rollo estaba lleno de puntitos. Diseño, pensó. Y a continuación descubrió, como una revelación, como esas imágenes computarizadas que se ven al rato después de mirar a cierta distancia, que había flores. Papel higiénico con puntitos y flores diseñadas. Se alegró. Pensó en qué otras maravillas se esconderían detrás de la ceguera de la costumbre: la lavadora; cantaba su monótono y rítmico traqueteo. Compases de cuatro por cuatro: tac tac tac tactac tac tac tac... Tenía ya la banda sonora del papel higiénico; flores y tac tac tac… Celebró la luz —sutilmente oscilante, aunque más rápida que la lavadora— y salió del baño haciendo gestos de director de orquesta, guiando el tempo de la lavadora. Lo esencial es invisible a los ojos, se dijo recordando una de las miles de presentaciones de power point que había recibido de Johnbo.

domingo, 17 de febrero de 2013

¿Por qué alguien habría de odiarme?

¿Por qué alguien no habría de odiarme?

lunes, 4 de febrero de 2013

Mujeres

Es que hasta las feas son bonitas...!

lunes, 14 de enero de 2013

En vez de jugar al cien preocuparse

jugar al siem-pre ocuparse

martes, 1 de enero de 2013

La yuca frita es una de las formas de la felicidad
Soy la mejor versión de mi porque soy la única

martes, 25 de diciembre de 2012

Perdí mi cédula original.
Saqué un duplicado
Después de tener el duplicado apareció la original
Ahora tengo dos cédulas:

Tengo doble ciudadanía


No le quedó más remedio que acostarse en su cama mendigo size

ESTRELLA

Fugaz...

¿O no fugaz?

domingo, 16 de diciembre de 2012

El silencio es la plegaria del obsesivo

LA VENGANZA DEL JARDINERO

Sembró flores en todos los ceniceros a cambio de las colillas que arrojamos en su jardín
Ayer vi a la mujer de mis sueños.

Qué lástima haber estado dormido.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

A Susana Medina


Si los hoyuelos mataran...

sábado, 8 de diciembre de 2012

Después de responder todos los e-mails que su e-job requería, consultó el saldo de su e-card para hacer un poco de e-commerce en ebay en donde compró un e-book con el propósito de hacer un poco de e-learning. Apagó el computador y se fue para su casa el e-nano.

jueves, 6 de diciembre de 2012

TARDEANDO

Iba una psicosis caminando por la calle, entró a la tienda de la esquina, compró un paquete de cigarrillos, fumó un par y llamó por teléfono.

A los cuarenta y dos minutos llegó una neurosis recién motilada acompañada de una histeria conversiva en vacaciones y de una sociopatía que había acabado de llegar de Coveñas.

Allí estuvieron, pasaron la tarde, hablaron de sus cuitas y sus descuitas y al final cada una pagó su parte; la esquizofrenia tomó el dinero y les devolvió. Ellas partieron la devuelta y se fueron, las que podían, a dormir a sus casas.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Bendito seas tiempo que vas amellando las aristas de la memoria...

martes, 27 de noviembre de 2012

Que estar con otro no sea la negación de la soledad sino la afirmación de la compañía

lunes, 26 de noviembre de 2012

Por más mal que lo haga yo, lo hago mejor que el que no lo hace

ACTA

Orden del día:

!Despertar!
Triste el punto (.)  que desconoce el placer de la cursiva...

jueves, 22 de noviembre de 2012

Este frío si es de pura pica!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Ayer vi en la televisión la mujer más bonita del mundo (Hay múchísimas mujeres que son la mujer más bonita del mundo).

Es frustrante la belleza televisiva porque no es interactiva.
Una cosa es tener quien te escuche y otra cosa, mucho mejor, es tener a alguien que le guste escucharte. Eso es un amigo.
La manía es una rabia disfrazada de alegría
Hijueputiar al otro es una manera de humanizarlo

lunes, 19 de noviembre de 2012

Érase un caracol muy fuerte y molusculoso

NUEVO LIBRO, LANZAMIENTO

Después del Éxito de

Ami, el niño de las estrellas y
Ami regresa,

No se pierda el lanzamiento de este nuevo título, con seguridad un Best seller,

Ami... no me jodan!
Querido Dios:

El frío de ayer... sí comé mierda...

domingo, 18 de noviembre de 2012

LA OBRA MAESTRA


Después de varios años encerrado en su casa de playa alejada de la civilización, escribió quizá una de las obras más grandes de la literatura universal.  Eso le causó una gran felicidad por el esfuerzo, el deber cumplido y esas cosas. Después le contaron que el Quijote ya lo había escrito Cervantes y eso le quitó un poco su felicidad por el deber cumplido, el esfuerzo y esas cosas.

FRÍO

Este frío que parece hecho de aposta para congelar las narices
este frío inventado para multiplicar la soledad, cocinar resfríos y estrangular gargantas.

Este frío que se ríe con dientes helados de la torpeza inmóvil de la chaqueta y propina solitarias caricias on the rocks...

Sé que lo merezco.
En otro tiempo fui esbirro del diablo, calderero
y pago este karma sin bufandas, desguantado,
bufando de frío.



sábado, 17 de noviembre de 2012

AVISOS PARROQUIALES

El título de la entrada lo ha dicho casi todo: Lo del blog de chistes, quiere decir, como aparece en una de las columnas de este blog (las propagandas se diría, los "gadgets") que este blog tiene un ¿hermano? ¿hijo? o un conocido al que se le atribuye paternidad o maternidad, y que trata exclusivamente de los chistes de este autor. El vínculo es : chistesblogcutorio.blogspot.com

En rigor -le escuché decir a un psicoanalista-, nadie se inventa un chiste. El chiste es un producto del inconsciente. Lo que sí hace el que se los arroga es darle un "ropaje" de coherencia. Toda esta explicación es innecesaria a la hora de disfrutar -o de desdeñar- los chistes del blog.

Lo otro es que el blogcutorio tiene una nueva opción que es seguirlo por correo. Esto evitará, en estos tiempos de altas velocidades tomarse el tiempo de visitar el sitio. Nos gusta que lo visite pero no moriremos si no lo hace, así que está esa otra opción. Hay dos personas a las que les llega el blog por correo y parece que lo leen...

Nada más.

martes, 13 de noviembre de 2012

Le he dicho a la señorita que le ponga $4.000 al celular. Se los puso. Hablé dos vecesitas y media. Se acabó. Olvidé decirle que no acostumbro ponerle Extra.
Amor a la menos uno

lunes, 5 de noviembre de 2012

Caperucita Roja siempre vendrá a cuento

domingo, 21 de octubre de 2012

Estoy pensando en voz alta;

Estoy pensando en vos alta.

sábado, 20 de octubre de 2012

Una cebolla rodando por la loma del Escobero. Se cayó de un camión lleno de verduras. Sola, empujada por la ley de la gravedad... hasta los que hacen llorar lloran de vez en cuando.

martes, 16 de octubre de 2012

… Y pasaron unas señoras que parecían de verdad…

domingo, 14 de octubre de 2012

Iba al psicoanálisis a divanearse los sesos

jueves, 4 de octubre de 2012

LA ALMOHADILLA DACTILOGRÁFICA

Me pregunto por qué los fabricantes le pondrán un nombre a los objetos y los vendedores y los consumidores, como quien dice el vulgo, les llamamos de otra forma. ¿Por qué ese desacuerdo entre unos y otros? No debería primar la forma en que la mayoría de las personas nombran las cosas?

Me explico. Hace unos días necesitaba un huellero. Estoy seguro de que si usted vive en Colombia usted sabe qué es un huellero. Usted va a la papelería y le dice a la señorita : "Me hace el favor y me da un huellero?" La señorita, o el señor, le pregunta a su compañero de mostrador : "Gabriel, tenemos huelleros? y Gabriel responde "¿huelleros?, yo creo que sí". Va y lo busca y uno compra su huellero, pero cuando lee el empaque dice : "ALMOHADILLA DACTILOGRÁFICA", sin duda un nombre mucho más técnico y de más alcurnia, pero que no se utiliza en el habla del ciudadano de a pie.

Estoy seguro de que si uno va a la papelería y pregunta si tienen almohadillas dactilográficas, el dependiente hará una cara de sorpresa y dirá "una qué?!", eso en el caso de los dependientes medianamente interesados en hacer su labor de una manera más o menos eficaz, porque otros, siquiera sin parpadear dirán "aquí no vendemos de eso" o un simple, tajante e indiferente, No.

Otro caso será el de los fabricantes. Usted va a la fábrica y le pregunta al portero o a la recepcionista, "venga, en esta fábrica hacen huelleros? Con la misma cara de desconcierto le dirán "¿qué cosa?" o según el humor del dependiente de turno, " ¿huelleros, qué es eso?, no jóven (o señor, o mi amor, según el estilo) aquí lo que hacemos es Almohadillas Dactilográficas", y este enunciado irá acompañado de un gesto de alcurnia y de sapiencia acordes con la expresión.

¿Qué pasa? ¿por qué ese desacuerdo? por qué no nos ponemos de acuerdo en llamar al objeto de una u otra manera y así evitarle una dolorosa crisis de identidad?. Estoy seguro de que no solamente sucede con las Almohadillas dactilográficas sino con otro montón de objetos que los fabricantes bautizan de cierto modo y nosotros, el vulgo ignorante insistimos en llamar con otros nombres más prosaicos.

Prometo buscar más ejemplos y darlos a conocer para resolver este problema que es el culpable de que yo no duerma por las noches.

EL PODER DE LOS COLORINES

Póngase usted a evitar deliberadamente el consumo de productos con colorines, me explico. Existen un montón de cosas que tenemos que consumir para conservar nuestra vida en el sentido más básico, más orgánico de la palabra. Mejor dicho, hay que comer y beber y... bueno, todo lo demás. Pero cuando uno se pone en la tarea de consumir solamente lo esencial, se empieza a dar cuenta de la seducción que ejercen los colorines sobre nuestra psicología.

Yo ando en esa tarea -es posible que solo me dure un par de semanas yo qué sé- pero, al buscar un poco de agua en la tienda de una bomba de gasolina (estación de servicio como dicen ellos), que por supuesto tiene que ser agua de botella porque de la canilla no es posible, me empiezo a sentir atraído por el rojo de la coca-cola, y empiezo a mirar todos los empaques : los "Skiters", los "Sparkies", los... y me doy cuenta de que parte de mi necesidad sentida de consumir estas cosas está propiciada por los colores provocativos en que están envasados o empacados.

Pienso en los niños, en la atracción que generan los colores a nuestro espíritu. Se siguen aprovechando de eso. Cuando miraba en la tienda mencionada los empaques, me preguntaba, si estuvieran empacados en papeles blancos, así como empacaban ciertos productos en las farmacias, será que uno sentiría esa necesidad de consumir esas cosas? Yo creo que no.

Otra pregunta es, cuando estamos tomando coca-cola, o comiendo "Skitters", o tomando "Club Colombia "Dorada" qué es lo que estamos tomando y comiendo?. Con seguridad algo más que cebada, azúcar y (quién sabe de qué está hecha la coca-cola). Estamos consumiendo una imagen, quizá aunque no nos demos cuenta de manera muy consciente estamos consumiendo toda la historia de la coca-cola, la de la cerveza... todas esas imágenes a las que se han asociado esos productos.

Para mi es claro que no estoy diciendo nada nuevo, pero es interesante cuando uno se pilla esas cosas, no porque se las han dicho sino porque tiene la experiencia de ello. Es una cosa profunda que ya otros han dicho y que los vendedores de cosas saben muy bien. Consumimos imágenes, ilusiones.

Es un consumo de ilusiones en el que prima esa psicología arcaica de la incorporación oral, mejor dicho, de la lógica de que al comer aleta de tiburón vamos a ser buenos para nadar, o que, como no está demostrado que a los tiburones les da cáncer pues a nosotros tampoco. Hace parte de nuestra naturaleza, de una de las formas de funcionamiento de nuestro psiquismo.

lunes, 1 de octubre de 2012

Era este un escritor de profesión que llevaba muchísimos años escribiendo, y decía : eh avemaría, lo que yo he escrito no está escrito!

sábado, 29 de septiembre de 2012

Etiqueta en la sopa

En la sopa se veía algo descuidado, su porte no era para nada envidiable, su postura dejaba mucho que desear. Todos los demás ingredientes lo llamaban a sus espaldas desgarbanzo.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Nunca antes mujer tan hermosa había recorrido el pasillo de un Boeing 747 empujando el carrito - bandeja. Todos los pasajeros (hombres) estuvieron de acuerdo en llamarla la Aerohermosa.
Era de esos que tira la frase y esconde la boca

lunes, 10 de septiembre de 2012

La profesora pidió que hicieran dibujo libre. 

La mayoría de los dibujos decidieron abandonar el aula.

jueves, 6 de septiembre de 2012

En el romance era intenso, apasionado, totalmente connmovedor.

Era 

Romantisísmico

martes, 4 de septiembre de 2012

No estoy maníaco, estoy exultante
No estoy histérico, estoy seductor, expresivo

viernes, 31 de agosto de 2012

Me siento como una balanza en un jardín infantil

sábado, 18 de agosto de 2012

Recomendaciones para asmáticos

Querido amigo asmático : le recomendamos hacer ejercicio, no porque se le vaya a quitar el asma -eso tal vez nunca sucederá- sino para que pueda recolectar, como un delfín, oxígeno para los dos días siguientes.

Atentamente,

Santiago Trujillo
Asmático Profesional

jueves, 16 de agosto de 2012

Especializaciones

En el momento me encuentro haciendo un master en pillarme el agua tibia
Acuden a mi olvido tus palabras...

miércoles, 15 de agosto de 2012

CREDO COSMOGÓNICO - SINCRÉTICO

Creo que provenimos de unos monos extraterrestres que evolucionaron para reencarnar, morir, resucitar, e ir al cielo.

lunes, 13 de agosto de 2012

Se me estaba pixelando tu recuerdo...
..Empegotando las penas en mantequilla de maní...

domingo, 12 de agosto de 2012

Bendita sea Dios

lunes, 25 de junio de 2012

Érase una güeva miedosa y atea de sí misma...

lunes, 18 de junio de 2012


El cigarrillo es ese etcétera al que recurro cuando ya no sé que más hacer.
En vano intentaba recordar los personajes del sueño. Se había despertado antes de que pasaran los créditos.

jueves, 14 de junio de 2012

!Ay...!


En algunos momentos sentimos que para aliviar las cargas, presiones, miedos e incertidumbres de la vida, debemos chillar un conmovido ¡Ay!. Y sentimos que ese ¡Ay! debe ser dirigido a algo o a alguien que pueda, como el Chapulín Colorado, venir a salvarnos. Yo me pongo en eso, pero ningún ¡Ay! dirigido parece lograr su fin:

¡Ay!... (¿quién?)

¡Ay...!...  ¿Dios?
¡Ay...!... ¿Pachamama?
!Ay...!... ¿mamá?
...¿papá?

Ninguno surte el efecto esperado. Intento otras variaciones:

¡Ayy... Santiago…! (más o menos)

Solo me queda una posibilidad:

¡Ay...

...jueputa…!

miércoles, 13 de junio de 2012

RESTANDO

Me puse a restar.
 Primero tomé lo que creía que era uno
‒¿1 = yo?‒

Le resté la necesidad de hacer para ser
Después le resté el tabaco,
el café,
con un gran esfuerzo sustraje internet...

Y el teléfono
Y las fantasías de estar con alguien;

Saqué la leche de la ecuación,
Y un largo talonario de quejas.

También la golosina de la depresión
Y el rabioso chocolate de la emoción.

Fui restando esas cosas, tal vez unas más
Y al final quedó cero.

Eso soy. Cero, ni a la derecha ni a la izquierda
Simplemente cero,
cero al co(n)ciente

martes, 22 de mayo de 2012

Había una tierra en la que nunca había llovido... y sus habitantes no sabían qué era la lluvia.

Había una tierra en la que siempre había llovido... y sus habitantes no sabían qué era la lluvia.

domingo, 4 de marzo de 2012

Oír música es como ver televisión pero con el corazón

viernes, 3 de febrero de 2012

Antier soñé
que pasaba un semáforo en rojo.
En el sueño de ayer
me llegó la fotomulta

martes, 24 de enero de 2012

Tan bonitas las cosas bonitas y tan feas las cosas feas… (exceptuando las feas que son bonitas y las bonitas que son feas…)

miércoles, 18 de enero de 2012

TELEFONOS INTELIGENTES... Y CON VOLUNTAD

Ayer a eso de las 11:00 p.m. estaba leyendo un libro. Por algún motivo que no recuerdo alcé una mano y tiré al suelo una lámpara que estaba mal pegada a la cabecera de la cama.

Me levanté. Me senté, y comencé a oír un pitido suave, casi inaudible pero inconfundible; se trataba del tono de un teléfono mientras espera ser contestado. El tono que escucha el llamante mientras le contestan. Pero si en la habitación no hay teléfono, me dije algo sorprendido. Así que agucé mis oídos. Lo que vino después fue la voz de una persona: Aló?... Aló?... Todo me pareció misterioso en ese momento. Dije ya que eran las once de la noche y el silencio permitía oír cualquier cosa, hasta las voces silentes de la mente…

Noté que los sonidos provenían de mi bolsillo, así que empecé a auscultarlo con curiosidad pero también con algo de afán, no fuera que la voz se aburriera del silencio y colgara. Podría estar en el umbral de otra dimensión, de una experiencia paranormal o para-nada-normal.

De mi bolsillo no solamente emanaban ondas sonoras; también lo vi, ondas-partículas visibles; una luz al final del túnel de mi bolsillo.

Lo que siguió, fue terrenal. Se trataba del celular, que, por alguna extraña razón se marca sin que dedo alguno intervenga en el milagro; quizá un pliegue del pantalón suplante los apéndices digitales, quizá un pedazo de barriga apriete los botones contra el muslo, el caso es que los celulares se marcan solos, y no es poco frecuente. Alguna vez me llamó el celular de un profesor amigo y sólo se oía de fondo una canción en francés de Charles Asnavour… la boheme… la boheme… ¡Aló?! Musitaba yo del lado de mi célula. Colgué. A los pocos minutos volvió a sonar: ¿Aló profesor? Y ya casi con esa angustia absurda que provoca la incomunicación: ¡Profesorrr…..!, chillé suplicante. Nada… y así otras dos veces hasta que decidí tomar la ofensiva y marqué a su número. El celular, receloso, seguramente acalló su timbre. ‒si pueden marcarse solos por qué no van a poder ahogar el timbre que anuncia una llamada…‒ y no pudimos hablar.

Pero esta vez fue diferente, mi celular marcó y yo lo sorprendí cuando ya había entablado comunicación con su homólogo y con su dueño. Aló… alóooo, cambiando paulatinamente el tono que comienza desde el convencional ¿Aló? Que es como una pregunta, y siguiendo con un Aló in crescendo que se aproxima a la desesperación, mezcla de curiosidad e incertidumbre, hasta llegar a un recio y militar ¡ALÓ! que ya es rabia y es orden de que la otra voz se haga presente con su tono, su timbre y su mensaje.

Creo que en ese momento atrapé el celular y vi a quién estaba llamando: el nombre, Andrés, acompañado del dibujo de un telefonito verde intermitente. Ahí tomé la voz cantante, o la voz llamante: ¡Quiubo Andrés…!, sacándolo así de la agonía que seguramente ya empezaba a agobiarlo, y seguí sin esperar ninguna respuesta, a ¡felicitarlo por su cumpleaños!. En ese momento caí en cuenta de que mi amigo estaba de cumple años; ya lo había felicitado a través de un click por las red social que compartimos, y eso me pareció tan maravilloso, tan casi milagroso…! Felicitar a alguien por teléfono, cuando, en primer lugar mi memoria olvida sistemáticamente los cumpleaños de mis amigos, cuando, en segundo lugar evito los contactos sociales, cuando, en tercer lugar… no me acuerdo.

La verdad es que al final de mi pequeño discurso cumpleañero, mi interlocutor, agradecidísimo por el gesto me preguntó que quién era yo… Fulano de tal, le dije, le conté la misteriosa historia del celular autosuficiente y apuntalé un par de observaciones sobre los cumpleaños, la vida y el movimiento de los astros.

En el resumen de la experiencia decía: primero, que se marque, segundo, que me dé cuenta, tercero, que sea a alguien que está cumpliendo años… un sartal de coincidencias para un evento relativamente cotidiano. Milán Kundera decía que entre más coincidencias más significativos eran los sucesos….

sábado, 14 de enero de 2012

Cuando uno sonríe está tomando la vida en serio
La vida es un tratamiento que nunca termina

viernes, 13 de enero de 2012

Esta insabedumbre...

jueves, 29 de diciembre de 2011

HOY EN EL TEMA DEL DÍA… ¿SU OPINIÓN?

Hoy quiero hablaros sobre los programas de radio. Particularmente del que transmite Julio Sánchez Cristo en las mañanas. El tema es los oyentes que llaman a dar sus opiniones.

Yo nunca he llamado a una emisora. Bueno, ahora que lo recuerdo sí he llamado. Dos veces. La primera vez tenía quince años y llamé a pedir una canción a Veracruz Estéreo (una emisora local). La persona que contestaba las llamadas no tenía el carisma y la emotividad del presentador. Contestaba de afán, como de mala gana y decía en tono seco que la canción se iba a demorar. La segunda vez, tenía un poco más de edad y llamé a La Voz de Colombia (bésameee…)(otra emisora local) a dedicar una canción a mi novia. Me pareció que la mezcla del mensaje amoroso de cumpleaños y el medio escogido, podrían generar un complejo efecto cómico-afectivo. Así fue. También sirvió para reconciliarla a ella con la música de peluquería pero ese es otro cuento.

Dos llamadas, dos canciones (parece el título de una canción). Pero nunca he llamado a ningún programa radial a dar una opinión sobre nada. Alguna vez lo intenté en un programa televisivo pero no pude comunicarme. Y es precisamente, sobre este asunto, la dificultad de comunicarse con los programas radiales y el uso que hacen los oyentes del espacio cuando logran comunicación.

Yo llamé una vez a un programa; mi criterio estadístico sobre esa base no sería confiable, pero sí he escuchado en muchas oportunidades que los oyentes se quejan de la dificultad para comunicarse con el programa ¡Es un milagro! Dicen algunos; ¡por fin lo logré Julito, llevo más de dos meses tratando de comunicarme con ustedes y no he podido! Las personas experimentan una emoción parecida a la de un náufrago cuando ve un barco que viene a rescatarlo.

Bien. Es comprensible la dificultad para comunicarse con un programa radial que tiene mucha audiencia. En el caso de los programas de poca audiencia, los que celebran y se ponen eufóricos con las llamadas son los locutores y presentadores: ¡una llamada! ¡por fin!!creíamos que solo nos escuchábamos a nosotros mismos! Y alientan al oyente para que hable más, aún cuando se percibe que ya quiere colgar, que tiene que comer, dormir o trabajar “pero venga, cuál es el afán, ¿y cuál es su comida favorita?” Hasta quieren ofrecerle regalos para que no se vaya; que espere hasta que el proceso de una rifa improvisada se haya llevado a cabo. Ya después de mucho rato de tener al oyente como rehén telefónico, uno de los presentadores del programa dice: “bueno mamá, no te quitamos más tiempo, sigue con tus oficios” y la mamá: “bueno mijo, pero por favor no me obligue más a llamar allá”.

Es claro que el caso de la W es el contrario. Dicen que alguna vez llamó al programa la mamá de Julio Sánchez: “Julito no me cuelgue, cómo es posible que ustedes…” ‒Gracias, por su opinión, tenemos otro oyente en la línea, dice el señor Sánchez con su voz cavernosa y amable de locutor. No. No es posible darle tanto tiempo a los llamantes. El tiempo de las llamadas es inversamente proporcional a su cantidad.

Pero hablemos sobre un señor que llama y que que ha estado varios meses intentando comunicarse sin suerte. Finalmente lo logra: “Julio, llevo tres meses tratando de comunicarme, realmente es un milagro…” ‒¿El disco del año…? lo interrumpe Sánchez. Y este oyente, que lleva tantas horas de espera al teléfono, perdiéndose sus programas de tv favoritos, ayunando, marcando una y otra vez cuando el teléfono se cuelga por la larga espera; este oyente cuyo sueño más preciado, y al parecer, cuya única ocupación es llamar al show radial y que ha preparado en su mente la intervención más ingeniosa, la más afectuosa, la más vehemente que ha sido capaz, regala a la audiencia de todo el país con un avergonzado “no sé”. Como era de esperar, ante la avalancha de llamadas telefónicas es despedido con un “hay otro oyente en la línea…” Y ya. Hasta ahí llegó la llamada del sufrido oyente de la radio. No sé si alcanza a decir otra cosa, o se ha quedado petrificado como los héroes que miraban a la medusa a los ojos.

Rogelio, que así llamaremos a nuestro oyente, ha caído en el olvido absoluto. Rogelio, que soñó con caerle bien a Julito y sentirse amado con sus preguntas: Dónde vive, que hace, cuántos años tiene, de quien es hincha… etc... Ese Rogelio, que quería quedar repujado en la memoria de Julito y del país y solo ha atinado a decir “no sé” porque no se le pasó por la cabeza que le fueran a preguntar por el disco del año cuando él no escucha música.

Viene una pregunta a mí: ¿!Es qué no sabía cuál era el tema del día!?, ¿es que se trata de un fiel oyente que no oye el programa?, ¿no es un oyente sino un llamante? ¿será que su ocupación es llamar a uno y otro programa radial para responder lo que le preguntan aunque no lo sepa? ¿qué hay en la cabeza de este tipo? ¿una necesidad de escuchar su nombre en la radio y de que otros lo escuchen?

Una hipótesis que tengo en mente, para no denostar las capacidades mentales y sociales de nuestro amigo es que estaba esperando en el teléfono desde el tema del día anterior. Estaba preparado para dar su sesuda opinión acerca del matrimonio de la fiscal con el político y a cambio le preguntan por el disco del año ¿Pero qué engaño es este? Se preguntaría Rogelio quien, sumido en lucubraciones sobre las relaciones entre la justicia, el delito y el amor, no guardó espacio para los discos del año y no atinó a decir, como el despierto telefonista anterior, “los 14 cañonazos”.

Ese otro telefonista que, en cambio, destapará ese día una botella de champaña, presumirá con sus amigos sobre la llamada, se sentirá como un héroe nacional si su disco termina siendo uno de los elegidos (si es que la pregunta tiene ese fin), grabará el programa de radio y lo guardará como un tesoro en un lugar cercano al computador para felicitarse a solas con tono de inmortalidad: “14 cañonazos bailables…”, como un poeta, como un Martin Luther King, como un Pablo Neruda, un Churchil... “14 cañonazos bailables…”

En serio. Por qué esperar tanto para llamar a un programa radial, que le pregunten a uno cualquier cosa y ni siquiera poder contestarla? ¿era una llamada equivocada? El tipo estaba llamando a una carnicería o a una compañía de seguros y le preguntan cuál es el disco del año? ‒No sé, señor, yo lo que necesito… y le cuelgan sin darse cuenta de que salió al aire?.

Realmente no entiendo. Para solucionar este misterio lo viviré en carne propia. Llamaré a la emisora e intentaré (no sé si lo logre) formarme una opinión sobre el tema del día, sea el desarme nuclear o los implantes mamarios de una modelo. Aunque me gustaría, para comprender el fenómeno, que la pregunta del día fuera ¿por qué llaman los oyentes al programa?

Tenemos otro oyente..

lunes, 26 de diciembre de 2011

CONDORITO Y YO

Hace muchos años escribí una defensa a Condorito. Se habla muchas veces en tono de queja sobre este emplumado personaje. La revista que protagoniza se ha utilizado como paradigma de la mala o la escasa lectura: “No lee sino Condorito”. Bueno, eso hace unos diez años porque Condorito, aplastado por las botas plásticas de los “power rangers” y de otros bichos de habla inglesa ha sido olvidado. Ignoro si los jóvenes de hoy en día tienen idea de quien sea Condorito.

Para mí Condorito es y ha sido siempre un personaje entrañable, podría decir que hasta un amigo si cierta parte de mi personalidad no insistiera en que un personaje dibujado ‒no diré un comic‒ no puede ser amigo de nadie. Sea. Digamos que Condorito es un símbolo, una representación de algo muy querido.

Cuando yo estaba pequeño, Condorito era toda una institución en mi casa. Creo que pocas cosas son compartidas por todos los miembros de una familia: a algunos les gusta Coveñas, a otros no, a algunos la mermelada, a otros la mantequilla… pero en mi casa Condorito era querido por todos con igual devoción: mi papá, mi mamá y mis hermanos. Cuando llegaba una revista del plumífero personaje tenía que rotar obligadamente de uno a otro de los miembros de la familia y era toda una suerte, supongo, ser el primer favorecido, aunque de todas formas ser el último o el penúltimo implicaba la espera que aumenta el deseo.

No se trataba de una cosa solo para niños, como son las revistas que tienen ese propósito definido (no conozco muchas revistas de ese tipo). No. Condorito era tan digno del “jefe natural de la familia” como se calificaba a sí mismo mi padre como para mi madre y todos los hijos. Era todo un placer leernos mutuamente los chistes; mi madre disfrutaba que se los leyéramos, y se reía, no con una risa falsa para demostrar cariño a sus vástagos sino con una risa franca de adulto (y niño al mismo tiempo). No hay cosa más sublime que la risa de una madre y Condorito se prestaba con dignidad a ese propósito.

Condorito no era solo chistes. Condorito era todo un mundo: Pelotillehue, el Hocicón, Buenas Peras, esos cocodrilos entrando o saliendo de las basureras, El Bar el Tufo, Tome Pin y haga Pun... No era solo cumplir en la última viñeta el milagro del chiste con un ¡plop! que tal vez se convirtió en una expresión universal en Latinoamérica, o sentir esa especie de decepción cuando la historia terminaba en un “exijo una explicación”; leer a Condorito era meterse en su mundo, un mundo muy parecido al nuestro y, como lo han anotado en una página de internet, muy diferente a los fantásticos monicongos de Disney en cuyos escenarios quizá no hay restaurantes como el Pollo Farsante en donde las moscas gravitan alrededor de la comida de un comensal emplumado que no va a pagar la cuenta.

Era imposible no amar a Condorito. Es como cuando viene a vivir alguien a la casa y cuenta con el patrocinio y el cariño de los padres. Se termina amando, y los niños, ‒yo era un niño cuando conocí a Condorito‒ son expertos en ese arte.
Así que no venga nadie a meterse con Condorito, a rebajarlo porque no es una lectura larga, ardua y enseñosa. No me vengan con la perversión de que para Ser hay que leer a tal o a cual, por lo general tales o cuales extranjeros.

Condorito, siendo un Cóndor, símbolo de los Andes, era todos los hombres: astronauta, mafioso, médico, ladrón, cocinero, abogado… En un momento era millonario y en otro mendigo. No había oficio, ocupación, que Condorito no encarnara: cura, dentista, barbero, músico, empresario, hasta político, y siempre, a través del chiste, revelando los vicios, no sé si las virtudes de los hombres. Quizá la virtud de Condorito era seguir viviendo, como su personaje habitual, un “huaso” chileno, que vivía en la pobreza, en la amistad, en la enemistad, en el amor (era imposible no embelesarse con Yayita), en esa forma, no sé si ideal, pero en la que viven muchos latinoamericanos y muchos hombres del mundo.

Se habrá notado que utilizo el pasado en alguna parte para referirme a Condorito. Es triste, pero en lo que a mí respecta, Condorito se murió con Pepo. Este, antes de morir vendió los derechos a una compañía Televisa etcétera, y, aunque Condorito sigue apareciendo en las revistas y las revistas se siguen vendiendo, aunque menos, en las filas de los supermercados y en los puestos de revistas, Condorito no es el mismo. Es como si hubiera padecido alguna enfermedad que hubiera minado su capacidad para hacer chistes.

Hace quizá un par de años, en la fila de un supermercado se me dio, mientras llegaba a la caja, por abrir una revista del entrañable arquetipo y ¿qué me encuentro? Que las viñetas del anaranjado personaje ya no contienen ningún chiste, sino unos pálidos remedos de chiste que no sé si harían reír a un niño, o por lo menos no a un niño inteligente. Diría un hipotético niño hoy: ¿y este es el famoso Condorito? Creo que no leería más de una página.

Así es. Condorito ha muerto, aunque como dicen por ahí en las películas y en frases bajadas de internet, vive en nuestro recuerdo. Todavía hay revistas viejas por ahí de cuando Condorito era Condorito, de cuando hacía reír y de cuando era querido. Ahora es, junto con Pepe Cortisona, Don Chuma, Tremebunda, Comegato, y Huevoduro una especie de poseso que ha prestado su cuerpo al espíritu de un estúpido. Ahí ya no hay nada.

En fin, quería, por estos días en que se han cumplido 100 años del nacimiento de Pepo, padre y madre del inefable Condorito, compartir con el mundo mis recuerdos y emociones asociados al personaje que más he leído, dolerme por su muerte clínica y el mantenimiento de sus pulsaciones merced a fríos aparatos desprovistos de un mínimo de ingenio pero también homenajearlo en el Centenario de su creador.

Así que, a Condorito y a Pepo, que descansarán en la gloria de un Dios de Pelotillehue, un sentido y sincero ¡Plop!

martes, 12 de julio de 2011

LEYENDO EL PERIÓDICO

Yo no soy periodista. En mi fantasía me veo siendo periodista y escribiendo artículos para el periódico o para revistas. También me he imaginado siendo escritor, ingeniero, psiquiatra, diseñador y un montón de cosas. Lo que hago lo hago más o menos y no voy a decir qué es.

No me gusta el periódico. No siempre. Me parece demasiado doloroso para estarlo leyendo a diario: chanchullos, tragedias, asesinatos, robos, pobreza…
Hoy hice el ejercicio: La primera plana muestra los temas antedichos: Un barco se inunda y mueren muchas personas, a un señor le trasplantaron las dos piernas, se gestan componendas políticas oportunistas, las acciones de la petrolera se congelan (a propósito, en el fondo de sus gráficas muestran una iguana, será para decir que son muy ecológicos? Deberían ser honestos y decir que el petróleo no es muy bueno para el medio ambiente pero qué le vamos a hacer, la costumbre, los intereses…)
Me pone feliz que pongan bicicletas gratuitas en la calle para que los estudiantes se transporten y tal vez puedan contribuir a alargar unos segundos la vida de la iguana de la petrolera.

Después de lo de las bicicletas, que me emociona mucho, paso a ver que asesinaron a un líder. La emoción se convierte en tristeza por la brutalidad. Brutos con pistola.

Al final leo un artículo de Eduardo Escobar: “Miserables prejuicios”. Solo quería decir que es muy estimulante leer un buen escritor. Hasta dan ganas de escribir. Y piensa uno que no todo es muerte y exhibicionismo.

¡La gente inteligente es tan escasa!, la gente ingeniosa, la gente con humor…. La mayoría de las páginas del periódico hacen referencia a lo que pasa, pasó o pasará, pero se cuida muy bien de dejar la inteligencia de lado.

miércoles, 22 de junio de 2011

EL ---- QUE CANTA

No se si habéis tenido la experiencia de trabajar en una oficina en donde hay varios homo ¿sapiens? y depronto uno de ellos, en mi caso una tía, que tiene unos audífonos se pone a cantar?

Es una de las experiencias más enervantes que conozco. Y tiene sus agravantes:

1. La persona no es muy consciente de que está cantando y balbucea unos tonos casi siempre, por lo general, terriblemente desafinados.

2. La persona (o victimaria) no sabe cantar, y fuera de que balbucea intermitentemente ciertos gemidos que no llegan a ser palabras no llega a alcanzar una coherencia armónica.

3. "Canta" un género musical que a uno no le gusta o que detesta.

Esta experiencia tiene un carácter particular y es que uno, o por lo menos yo, no me atrevo a decirle a una persona desconocida que deje de torturar a los demás con lo que ella cree que es un canto. Pero es más particular que cuando se queda callada uno espera a que vuelva a rebuznar para morirse nuevamente de la rabia. Y es que en el intervalo silencio - cacofonía uno alberga la esperanza de que finalmente va a quedarse callada porque se ha cansado, nunca porque vaya a ser consciente del mal que hace a la humanidad y a la comunidad laboral.

lunes, 20 de junio de 2011

Tal vez es la falta de miedos reales lo que nos tiene aterrados con tantos miedos imaginarios

jueves, 27 de enero de 2011

LOS BAÑOS PÚBLICOS QUE ME GUSTAN

Me gustan los baños abiertos, en los que previamente no tengo que notificar a un celador o a una secretaria de que voy a pipiciar para que me presten unas llaves.

Me gustan los baños cuyos lavamanos ostentan canillas generosas que se abren y se cierran a voluntad y no merced a tacaños dispositivos que tazan el agua en chorritos o en salivazos y que no dan tiempo de mojarse las manos en el lapso que corre entre hundir el botón y meterlas bajo el grifo.

Me gustan los baños cuyos inodoros se vacian automáticamente y con fuerza de tornado; no los que olvidan hacer su trabajo y dejan ominosas evidencias de nuestro transito por ellos.

Me gustan las cabinas que tienen papel higiénico en un rollo y del que puedo tomar lo que necesite; los prefiero sobre aquellos que lo tienen afuera de la cabina y todos ven la longitud que tomamos; los prefiero sobre aquellos en los que hay que introducir una moneda para obtener el indispensable papel y los prefiero aun mucho más sobre aquellos que por ninguna parte lo tienen.

Me gustan los baños que tienen dispositivos dispensadores de pequeñas toallas desechables. Los prefiero a aquellos que tienen el aparato secador de aire caliente que nunca seca como yo quisiera y que me deja hacer el resto del trabajo a mí y los prefiero mil veces sobre aquellos que tienen aparato secador con aire frio que seca menos que su homólogo de aire caliente.

Me gustan los baños en los que hay jabón para lavarse las manos, y por último, me gustan los baños de hombres en los que solo hay hombres y no está una señora limpiando porque me siento invadido en mi intimidad masculina.

lunes, 24 de enero de 2011

LA FUENTE

Es una pequeña fuente circular cuya superficie está llena de piedrecillas. En el centro del círculo se erige una pequeña torre cuyos separados niveles se hacen más pequeños en tanto más altos se encuentran. La torre es como una sucesión de paraguas. El paraguas más pequeño y más alto recibe primero el chorro de agua que mana del ducto, y el agua que se derrama de él va a parar a otro paraguas de mayor diámetro que está abajo, del cual se destila el agua al de más abajo que tiene un diámetro mayor. Así el agua va corriendo de piso en piso hasta llegar al piso de agua cilíndrico que en su pared cuenta con un orificio que succiona el agua con la fuerza de una bomba que obra el milagro de la circulación. El agua va del desagüe al ducto, del final del ducto al paraguas pequeño, al grandecito, al más grande, y como un Sísifo, repite una y otra vez la operación para dar gusto, en orden de importancia, al oído y a la vista de mi madre y de sus frecuentes visitas.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¿LO SENTIMOS?

He llamado a un consultorio a solicitar una cita. Me ha respondido una grabación que dice con un acento entre español y robótico: "la-línea-a-la-que llama está ocupada; por favor deje su mensaje". Acto seguido, dice

"Lo-siento- el buzón se encuentra lleno".
"Lo siento, el buzón se encuentra lleno"
"Lo siento, el buzón se encuentra lleno".

Yo le respondo, con rabia, no a la grabación sino al que le cabe en la cabeza poner un mensaje automático de estos: Usted no lo siente, usted es una grabación.

Heyyy.... Así no funcionan los sentimientos...

viernes, 17 de diciembre de 2010

LA NECESIDAD DE ESCRIBIR

Tenía la firme decisión de escribir todos los días para aprender a escribir. Vivo con esa obsesión de aprender a escribir.

Nunca me ha funcionado. Empiezo a escribir todos los días y todos los días son dos o tres días. Cosa de obsesivo. Me acordé de Borges y el muy sabio, decía que su padre le dijo que solo escrbiera cuando tuviera la necesidad de hacerlo. La cosa me quedó como sonando, aunque con rabia. Yo insistía en la disciplina.

Al tiempo me dí cuenta de que la cosa era así. De que la disciplina era la muleta de un ego que me falla. Soy impermeable a la disciplina. No lo voy a intentar más. Le haré caso al papá de Borges como no le hacía caso a mi papá Trujillo.

Mando a la miércoles la disciplina. Desde hoy ejerceré la disciplina de mandar a la mierda la disciplina.

Se que escribo solo y que esto lo leo yo y uno que otro que no existe. Me escribo a mi mismo.

sábado, 4 de diciembre de 2010

ESCRIBO

Escribo porque estoy enamorado de mí mismo, aunque a veces sea un amor imposible.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

TONTO

Soy un tonto, aunque solo un tonto entre tanto tonto (mientras tanto)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA COMPUTADORA

En nuestro pueblo, genéricamente le llamamos Computador, en masculino. En las películas gringas dobladas al español les dicen computadoras; y, si la película ha sido doblada en España, les dirán “ordenadores”. Yo, como buen parroquiano de mi pueblo les llamo computadores a los computadores; pero a mi computador, yo lo llamo computadora… ¿por qué? (acaba de venir a mi mente Stive Austin, el “hombre nuclear”. En el programa había una súper computadora que tenía voz de mujer y por lo tanto nombre de mujer que además hacía chistes de vez en cuando). La razón es que, así como la computadora de Stive Austin, la mía también habla, y tiene, sin exagerar, la voz más sexy que he escuchado en mi vida.

Las particularidades de su conducta fonatoria son llamativas: en primer lugar, además de ser una voz femenina, es también, como las del femenino género, impredecible. Eso me gusta porque cada vez que lo hace es una sorpresa. A pesar de ser una máquina es impredecible, y sabemos que la sorpresa genera unas emociones que la predictibilidad desconoce. Y no importa que el tema sea el mismo de siempre. Ella solo habla de virus, parece bacterióloga. De vez en cuando mientras estoy concentrado en escribir o ver videos en la red, me sorprende con un sensual “La base de datos de virus ha sido actualizada”, o un “Se ha detectado una amenaza” y todo esto aderezado con un (no puedo dejar de repetir) sensual acento español que a mí me estremece por no decir que me excita.

No voy a decir mentiras. Soy una persona del siglo Veintiuno que nació en el siglo veinte y sabe perfectamente que los mensajes virulógicos son una grabación. No me hago fantasías sobre la voz que escucho –quizá en eso estribe también el encanto, en que es una experiencia única, en que es una computadora que da un mensaje con voz femenina; no soy psicótico; sé muy bien, insisto, en que se trata de una grabación ¡pero qué grabación!

Yo quisiera ser gracioso y decir que me la imagino peinada de cola, con un pelo negro azabache, una nariz un poco más prominente que sus homólogas latinas, y que tal vez baile flamenco con largos vestidos acompañada por una soberbia guitarra española, pero no. Tengo plena conciencia (concienzia diría ella) de que se trata de una persona que se sentó un par de minutos a grabar dos frases (las que he escuchado hasta el momento, no sé si en otros eventos me sorprenderá con otras nuevas) aunque hay que reconocer que no se trata de una persona cualquiera sino de una locutora experimentada que sabe sacar el máximo partido de su voz. Pero realmente, no me hago ninguna fantasía con la mujer que graba el mensaje. Mi relación, y mi amor es hacia la voz que sale de la computadora.

Yo me creo un visionario de estos temas computadoriles y de otros. Como dice Fernado Pessoa, no hay nadie que en muchas oportunidades no se sienta un genio. Corrijo. No soy un visionario ni un genio, pero sí tengo una idea de negocio: incrementar el número de mensajes de la voz sexy y además sacarlos del campo de lo estrictamente técnico; poner la voz a decir, con honestidad y generosidad un “Qué guapo estás hoy”, o “Me gusta mucho esa camisa que tienes”, o “Hace tiempo que no estamos juntos”, “Me haces falta”… pero eso sí, con un tono amoroso, porque estoy seguro que mi idea puede ser plagiada por los mercaderes de la pornografía y/o la chabacanería y ya sabemos qué tipo de mensajes grabarían. Sin embargo como todos coexistimos en este mundo y el mercado es polimórfico, pues habría computadores y computadoras, con voces masculinas y femeninas (o mixturas de ambas) y cada quien elegiría una especie de carácter en su equipo: desde lo basto, lo refinado, lo timorato, lo aventado… en fin, para todos los gustos. Mientras esto se da, pues yo sigo esperando con cierto grado excitante de incertidumbre el momento en que, gracias a los virus mi computadora me diga con su acento sensual y amoroso: “Se ha detectado una amenaza”.

LOS ZAPATOS NUEVOS

Fue amor a primera vista. Las decisiones importantes, decía Freud, hay que tomarlas sin pensarlo mucho, en cambio las nimiedades si pueden valorarse una y otra vez, girarlas, ponderarlas, pesarlas, medirlas. Allí estaban. Ellos negros, yo mestizo. Fue un saber inmediato, una revelación de que mi pié era su horma. Logré colarlos a último minuto con el resto del mercado, la registradora casi a cerrarse, como en las películas de Indiana Jones.

Los dejé en la bolsa un tiempo, como añejándolos, sumándole tiempo y acaso olvido al tiempo para reencontrarlos una vez más nuevos. A la mañana siguiente los recordé cuando casi alcanzo a ponerme los viejos por la inercia del hábito. Sabía dónde estaban y fui, silencioso, sin que nadie lo notara a ponerle la plantilla ortopédica. Nadie lo notó.

Después de calzármelos (o calzar yo en ellos) estuve sintiéndolos: como si lucharan al principio no acomodándose del todo; extraños en un par de patrias nuevas, los pies y los zapatos midiéndose con cierto recelo, quizá resistiéndose, a sabiendas de que no había marcha atrás, como quien empieza una nueva vida con sus pros y sus contras, como quien se ha tirado por un abismo, por un tobogán.

Al principio tallaron, pero había una decisión de domar, como el jinete que usa la fuerza y una terquedad disciplinada, un método, dispuesto a no cejar.

A ratos los zapatos respondían con violencia, tallando los juanetes, desquiciándose, no siendo planos, aquí te tumbo o mello tu equilibrio. Llegué a pensar que tal vez no lograríamos adaptarnos; del flechazo a la convivencia hay un mundo, dicen.

A las dos de la tarde entramos en conflicto: que sí, que no, imaginaba el duelo a los zapatos que no sirvieron y anticipaba las conversaciones repetidas sobre la ruptura, sobre la imposibilidad, la falta de sentido, pero también la frustración (¡y nuevos!), pero las ocupaciones nos distrajeron y milagrosamente a las tres de la tarde cedieron, cedimos, entramos en una perfecta armonía mística, fuimos uno, fuimos dos, fuimos cuatro, según se tratara de par o de unidad. Los zapatos seguían siendo hermosos, y más ahora que seguían, como hábiles bailarines la iniciativa de los pies mediados. Todo era silencio y baile y complemento.

Ya nos sentábamos en la cafetería y yo a contemplarlos como se contemplan los zapatos nuevos, con ese no cansancio de la novedad. Los zapatos son una obra de arte, un producto cultural de la humanidad, junto con la Ilíada y el bombillo. Hacer un zapato no es fácil. Lo reto a hacer un par en casa.

Yo amo profundamente los zapatos nuevos

lunes, 22 de noviembre de 2010

LA NUEVA ERA

Pues no ha de ser tan nueva la nueva era, porque si nueva era, entonces vieja es.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

EL DESAGÜE Y EL OTRO

Desde ayer por la noche me dijo mi esposa que había que "destaquiar" el sifón - nosotros le decimos desagüe- al lavamanos (se llena de agua).

Al levantarme tenía en mente lo del desagüe como tarea importante, así que me puse en ello. Había que destornillar unas piezas, lavar, limpiar, volver a armar, secar...

A mí me gusta hacer esas cosas de sifón y lavamanos. Me siento realmente útil.

También, mientras desenroscaba el "miple"* pensaba en una conversación que tuve en la universidad con un profesor. La conversación giraba alrededor del otro y de sí mismo; cómo es que uno se relaciona con el otro y con sí mismo, y más aún, si eso es posible, pues en cuestiones epistemológicas, nada está dado por sentado sino que todo tiene que argumentarse, remitirse a un concepto, a un paradigma, a una tradición... Esto complica un poco las cosas. Al final, la pregunta que yo me hacía era ¿!QUÉ ES EL OTRO!?.

Para no alargar, ¿El otro es una construcción de uno? ¿Tiene una esencia independiente?, ¿Habita un otro dentro de nosotros mismos?. A esas preguntas me llevó la conversación con el profe, y era lo que recordaba sumariamente mientras lavaba el tapón en el lavamanos y retiraba el papel higiénico atorado por el descuido de algún lavamanista.

Un poco después volví a instalar las piezas que había desinstalado, límpias, pulquérrimas, y me sentí muy contento; !soy el hombre de la casa! y además el trabajo quedó muy bien hecho; el agua corre libre y, hasta diría yo, contenta por el sifón. El trabajo ha sido un éxito. En cuanto al sustento conceptual de qué es el otro...

*Vocablo técnico que significa "tubito"

REVELACIÓN

Esta mañana, entre el sueño y la vigilia supe que si madrugaba podría alterar el delicado equilibrio del cosmos.

martes, 16 de noviembre de 2010

GENTE QUE NO SOY

JULIO CORTÁZAR
JORGE LUIS BORGES
SIGMUND FREUD
ANDREU BUENAFUENTE

viernes, 12 de noviembre de 2010

EL MAESTRO ES INDISCIPLINADO

Cuando uno se pone a leer blogs al azar, no es poco común leer expresiones como "hace tiempo que no escribí", "tengo que volver a escribir"... Y es el tema de la disciplina. Yo no he podido con eso; yo no sé que es eso, pero, por si acaso, a alguien le sirve, les diré una frase que escuché de persona sabia cuyas señas me conservo: "El maestro es indisciplinado". Yo no estoy muy seguro de que haya sido esto realmente lo que me dijo, pero vale. Es una frase de esas que es como un enigma y que nunca se nos olvidan. Será acertijo sin respuesta (koán) o realmente la cosa será así.

Yo creo firmemente en que con disciplina se pueden crear grandes cosas, pero una cosa es creerlo y otra hacerlo.

Es bien sabido (o mal sabido, depende de si lo sabe o no) que la actualización constante del blog trae más visitas. Uno puede ser disciplinado y escribir diariamente, pero es muy probable que escriba cosas aburridas y entonces quizá el "tráfico" disminuya. Pues yo he hecho el exprimento de escribir muy seguido y de no escribir, pero creo que el tráfico de mi blog se lo soñaría más de un conductor de automóvil.

jueves, 11 de noviembre de 2010

EL ALEPH DE BORGES

Si hacés click en lo rojito te baja El Aleph de Borges, cómo lo viste?
get_file (application/pdf Objeto):

sábado, 6 de noviembre de 2010

LOS PÁJAROS Y EL CIGARRO

Salió de su consultorio para fumar. Había descubierto que fumar lo aliviaba. No en vano, pensaba, los indígenas de todo el mundo –porque en todo el mundo hay indígenas- han utilizado el tabaco para curar enfermedades; y su enfermedad, lo había descubierto, consistía en que no pensaba bien. Pensaba demasiado.

Antes le preocupaba la tos que le causaba el cigarrillo, pero ahora se daba cuenta de que precisamente la tos era la que lo aliviaba. Con su tos perruna, estentórea y sibilante, salían también sus sus decepciones, sus frustraciones.

Había salido a fumar guiado por un impulso que ya no se esmeraba en explicar y menos en detener y afuera, al doblez de la esquina, vio unos pájaros que parecían pastar. Parecía que el sol, o una reciente poda del pasto habían desacomodado a los insectos y a las lombrices y que los pájaros aprovechaban para cenar en pasto revuelto.

Nunca había visto tantos pájaros juntos.
Y no es que hubiera muchos, tal vez un par de docenas. No es que nunca hubiera tantos pájaros. Es que él nunca había visto tantos pájaros.
Vio varios pájaros por primera vez. Antes había visto dos o tres, pero sabía que realmente no los había visto. Ahora la pajarada se daba un festín: iban tomando las hierbas sueltas con sus picos y, dando un rápido tirón, apuraban una mosca o tal vez un diminuto cucarrón.

Una vez terminada la operación que duraría dos o tres fracciones de segundo, iban brincando con sus dos patas hacia otra pequeña región de pasto en la que nuevamente repetirían la operación. Todo esto con una especie de euforia animal que podía sentirse…

De pronto se le ocurrió que por breves instantes, si no se miraba con cuidado, los pájaros podían ser ratas. Ratas cafés y esbeltas que de cuando en cuando batían un par de veces las alas para llegar a lugares mínimamente apartados.

Empezó a llover, y observó que los pájaros eran indiferentes a la lluvia. Quería constatar si una gota de lluvia podía espantar a un pájaro pero su agudeza visual no le permitió sacar una conclusión definitiva. En cambio se dio cuenta que a él sí lo espantaba la lluvia. Pero no era un espanto urgente, sino un pequeño espanto que lo hacía pensar en la necesidad de resguardarse porque el hombre valora mucho la ropa seca. Sin embargo se demoró un poco, dándose cuenta de la lluvia como segundos antes se daba cuenta de los pájaros.

Un par de gotas mojaron su cuerpo y una tercera fue a dar en el cristal derecho de sus lentes, y vio que los lentes, autónomos, se ponían a llorar, y descansó, pues renegaba del esfuerzo de tener que llorar por sí mismo a causa de su “ser en falta”, según escuchó decir en un seminario de psicoanálisis.

Dejó a la lluvia llover y no se secó la lágrima derecha porque ahora lo acosaba lentamente la obligación de apagar el cigarrillo, una obligación orgánica, un mensaje claro desde su interior de que era hora de apagar el cigarro sin más. Así que estuvo atento, agachó la cabeza, observó el cigarrillo que manaba su luz y se decidió a arrojarlo a una ínfima quebrada que la lluvia alimentaba, esperando el momento musical del choque del agua con el fuego, ese sutil tsch mediante el cual se da punto final al vuelo del cigarro.

IMAGINACIONCITA DE METRO

Sujeto a una de las varillas cromadas, se imaginó colgado de ellas… Como un mono. -Pero no un mono cualquiera, sino un flamante y anaranjado orangután… Y su manada. Podía ver a sus colegas colgando de un brazo, balanceándose con pereza y prensando la varilla opuesta con un suave movimiento de la mano libre.

EL PAÍS EN QUE NO LLOVÍA

Era un país en el que no llovía y tampoco hacía mucho sol, así que la gente no tenía de que hablar. Además eran muy poquitos. Entonces se aventuraron a inventar el clima: un sol de cartón, un amplificador de luz, metieron el país en un microondas para que hiciera calor e instalaron una ducha gigante y alta activada por una también gigante motobomba que bombeaba agua del mar y de los charcos.
La gente empezó a hablar en los taxis: ¡Qué calor!... o, ¡vea como se largó a llover!, o este invierno… este verano… esta chispita… y así se fueron estableciendo muchas relaciones porque las conversaciones iban saltando de la lluvia al trabajo y a la familia y a los problemas y a las soluciones. Muchas parejas se conocieron a raíz de la canícula y muchos hijos se engendraron por pasar del frío al calor de la conversación, y el país se fue haciendo más grande y entonces ya eran muchos y entonces ya me voy a meter a las cobijas porque que frío.

OTRO DEL METRO

Llegó en su escoba a la Estación del Poblado. Quería hacer allí trasbordo ¬– pues el trayecto hasta Niquía es duro: mucha fábrica, mucho cable, mucho curioso. Como quien no quiere la cosa, se fue entrando al parqueadero de bicicletas, derechito, sin mostrar inseguridad para que el portero no la devolviera por no ir en bicicleta. La bicicleta y la escoba tienen muchas similitudes pero son dos tecnologías distintas. A su salida el portero no dijo ni mú y fue entregándole la boleta que sacó de un talonario guardado en su sombrero de punta.

DEL POBLADO A MADERA

Y le dicen a uno como con esa rabiecita: “El siguiente tren no realiza parada en esta estación”, como quien dice: ¿Estaba de mucho afán?... pues NO.

Lo mismo los que van sentados. Uno va colgado de las varillas como un buitre esperando que alguno de los que va sentado decida pararse. Y uno les va analizando la carita: Este tiene cara como de bajarse en Exposiciones… Y ellos con esa indiferencia...

­-Yo juraría que el martes pasado una señora de gafas se pasó de estación a propósito para no dejar el puesto.

Entre tanto uno va rezando a San Antonio (Estación con posibilidad de traslado a la línea B en dirección San Javier) Porque ha visto, porque sabe que allí se baja mucha gente

Aunque nunca se tiene la suerte asegurada. En algunas ocasiones se sube un tropel de señoras de la tercera edad y una que otra con bastón, así que tampoco hay chico de sentarse. Yo he conseguido un bastón para estas emergencias. Y no es que yo sea un timador que aprovecha ser visto como un cojo, aunque soy un poco cojo, sino que he aprendido a hacer equilibro con el bastón apoyando la nalga en la contera y haciendo así un taburete de una sola pata.

Luego llegamos a la estación “Three hundred years” porque en el metro también hablan “in english” como quien dice la estación Tricentenario.

Y después Acevedo, un espectáculo las primeras cinco veces que se vé o cualquier otra vez que sea como la primera: uno monos perezosos colgando barrigones de las lianas de acero, subiendo la loma como antaño las mulas del abuelo.